lunes, 28 de noviembre de 2016

Algunas noticias sobre el Plan de Ayala en la región de Izúcar de Matamoros


Este breve escrito tiene como fuente la documentación existente en el Archivo Municipal de Izúcar de Matamoros, en donde se han localizado tres legajos de más de 100 fojas con documentos relativos a las actividades del zapatismo en la región; cabe mencionar que lo revisado hasta la fecha en este repositorio, tenía años de no haber sido tocado, y corresponde a la documentación que llegaba a la Jefatura Política del Distrito de Matamoros y que se remonta a partir del año 1900.

Conviene hacer notar que las jefaturas políticas fueron instancias de gobierno intermedias entre los gobernadores y los presidentes municipales, las cuales aunque se originan desde principios del siglo XIX vía la Constitución de Cádiz en España, tuvieron un importante y vital papel en el sostenimiento del régimen dictatorial porfirista; si bien los jefes políticos traspasaron el inicio del movimiento revolucionario, su muerte definitiva se dio con la Constitución de 1917 aunque ya en 1914 Carranza había decretado su desaparición (Mecham, 1984).

La correspondencia de la cual se han podido sacar interesantes datos de la situación en que se encontraba Izúcar de Matamoros y su jurisdicción es fundamentalmente la que se dio entre las autoridades municipales o auxiliares con el Jefe Político y cubre buena parte del año de 1911; en estas comunicaciones la constante era pedir el apoyo e intervención en los casos necesarios así como dar informes pormenorizados de la situación que reinaba debido a las operaciones de las fuerzas zapatistas.

De allí en adelante los documentos del repositorio izucarense hacen hincapié en sucesos ocurridos tanto en poblaciones que pertenecían a la municipalidad de Izúcar así como en otros municipios tales como Huehuetlán El Grande, Acteopan, Tlapanalá, Tepeojuma, Coatzingo, Tilapa, Tepexco o Ahuatlán; se debe recordar que se está en un momento donde el movimiento liderado por Zapata se englobaba dentro del proyecto maderista y varios liderazgos de menor rango que el caudillo de Anenecuilco, realizaban operaciones por el suroeste de la entidad poblana; en todos los casos estos reportes se transcribían al gobierno del estado y a los responsables de las armas que residían en Izúcar, como cabecera de la jefatura política.

Un punto interesante en la revisión realizada tiene que ver con el llamado Plan de Ayala, documento de suma relevancia para el ideario social zapatista, del cual hay registro de su conocimiento en la región de estudio. Las noticias sobre esto corresponden a lo sucedido en el municipio de Tlapanalá, demarcación municipal vecina de Izúcar, sede de la jefatura política.

El 11 de diciembre llegaron los revolucionarios a las órdenes de Pedro D. Gante y Trinidad Ariza, quienes le presentaron una copia de éste sin firmas al alcalde Eulalio León; además dichos jefes zapatistas también le mostraron sus nombramientos de coronel y capitán respectivamente, firmados en Huehuetlán por el Gral. Brigadier Jesús Navarro; se trascribió al gobierno del estado el contenido del plan y se anexó a la misma el original presentado por los lideres revolucionarios ya comentados; al mismo tiempo pidieron forraje y dinero, otorgándoseles por unos pobladores de Tlapanalá la cantidad de 10 pesos.

En el mismo tenor de lo referente al plan, el 25 de diciembre una gavilla de zapatistas al mando de los coroneles Felipe Baquero y Daniel Mantilla, así como del capitán Antonio Gutiérrez, dejan en la plaza publicado el plan pero ahora si con las firmas de Zapata y varios de sus oficiales; cabe mencionar que tanto Baquero como Gutiérrez fueron dos de los firmantes del plan[1]; los zapatistas dejaron esa misma noche Tlapanalá, no sin antes exigir dinero a los pobladores; de lo anterior se informó tanto al gobierno del estado como al jefe de las armas de Izúcar, remitiéndose el impreso a la primera instancia.

Existe otra referencia sobre el Plan de Ayala, esto en la comunidad de Tepapayeca, a pocos kilómetros de Tlapanalá, a cuya demarcación municipal pertenece; se trata de la presencia del ya comentado líder zapatista Trinidad Ariza quien junto con 30 hombres llega a Tepapayeca pidiendo zacate y les muestra una copia del Plan de la Villa de Ayala, para luego retirarse hacia el noreste; esto sucedió el 19 de diciembre y aparece en los documentos del Archivo Municipal de Tlapanalá (Martínez Tapia, 2013:78).

El tener precedente de la proclama de este documento en la región es una noticia relevante, por el aporte ideológico con el que cubre esta proclama al movimiento zapatista y la cual se traslapa a la región izucarense; se sabe que tras la firma del plan, se hicieron varias copias para distribuirse, pero el hecho de conocer la existencia de una copia con firmas proclamada en una plaza de una comunidad, es sin duda una noticia extraordinaria; sin duda valdría la pena seguir la pista de estas copias que pudieran estar en algún archivo de la ciudad de Puebla, lo más probable en el Archivo General del Estado de Puebla.


Bibliografía

4  Archivo Municipal de Izúcar de Matamoros (AMIM), Cajas 20 y 13.
& MARTÍNEZ Tapia, Vladimir. “Ecos de la Revolución Mexicana en Tlapanalá: un acercamiento al Archivo Histórico de Tlapanalá de los años 1911-1912” en Tlapanalá Cauce Histórico e Identidad, H. Ayuntamiento Constitucional de Tlapanalá, Puebla, 2013, pp. 69-82.
& MECHAM, J. Lloyd. “El Jefe Político en México” en Secuencia, No. 4 enero-abril de 1986, pp.143-156.
& PLAN DE AYALA 1911, Edición Facsimilar con  presentación de Valentín López González, Cuernavaca, LI Legislatura del Estado de Morelos,  2010.




[1] En los firmantes del Plan de Ayala aparece como Felipe Vaquero, pero se considera se refiere al mismo personaje.



sábado, 29 de octubre de 2016

HEROICA IZÚCAR DE MATAMOROS, EN SU 191 ANIVERSARIO DE ELEVACIÓN A CIUDAD

*Reseña leída en la ceremonia cívica realizada por el ayuntamiento izucarense,  frente a la Casa Colorada y previa a la colocación de una ofrenda floral en el monumento a Mariano Matamoros.



Con el nacimiento de México como país independiente, muchos de los caudillos que participaron en el movimiento libertador fueron homenajeados de distintas maneras, una de ellas fue agregar sus apellidos en los lugares donde nacieron, murieron o donde tuvieron alguna acción destacada. Este es el caso de  nuestro Izúcar, hoy de Matamoros, a la cual se le adicionó el apellido de este destacado insurgente y cura, por decreto del Congreso de Puebla, con fecha 29 de octubre de 1825; en este mismo decreto, número 155, también se le cambia la categoría poblacional a Izúcar pues pasa de ser pueblo a ciudad, situación extraordinaria por saltarse la categoría de villa. A diferencia de otras ciudades de nuestro estado como la capital Puebla o Atlixco, en Izúcar no hubo una nueva fundación española como tal, ni un traslado del asentamiento prehispánico a un nuevo emplazamiento, como por ejemplo en Tehuacán o Huejotzingo, es más en las cartas que envía el conquistador Hernán Cortes a su majestad Carlos I de España se refiere a Itzocan (el nombre en náhuatl de Izúcar) como una ciudad con muchos templos y un sistema de canales muy bien trazado, la cual costó mucho trabajo a los europeos y sus aliados tlaxcaltecas tomar en septiembre de 1520. Si bien el cura Mariano Matamoros no nació ni murió en Izúcar, aquí tuvo momentos brillantes para la lucha independentista de México, pues participó en la batalla del 17 de diciembre de 1811 al lado del Generalísimo Morelos (cabe mencionar que por este hecho de armas Izúcar tiene el título de Heroica) y entre los meses de junio y octubre de 1812 formó una serie de milicias, que para algunos historiadores se considera el primer ejército mexicano; además promovió uno de los primeros festejos a nivel nacional del Grito de Dolores del cura Hidalgo, a través de una solemne misa en la entonces parroquia de españoles de Santa María de la Asunción. Pero la historia de nuestra cabecera municipal es mucho más amplia, no se pueden dejar de mencionar hitos como la fundación del convento de Santo Domingo de Guzmán o el establecimiento del hospital juanino; o en épocas posteriores el papel de Izúcar en la Guerra de Reforma con la figura de Miguel Cástulo de Alatriste y más recientemente en el tiempo, las acciones relacionadas de la Revolución Mexicana donde Emiliano Zapata no puede ser dejado de enlistar. Izúcar la cuna del Árbol de la Vida, el corazón de la antigua Coatlalpan, la ciudad de los 14 barrios, la del homenaje al caudillo Matamoros, la heroica que sigue escribiendo su historia día con día, bajo el ardiente sol del suroeste poblano. Quiero cerrar esta sucinta reseña con unas bellas palabras expresadas de nuestra Izúcar por el Arzobispo angelopolitano Pedro Vera y Zuria en 1925, año precisamente en Izúcar cumplía un centenario de ser ciudad de manera oficial: “El día 7, a las 11 a. m., el Ferrocarril Interoceánico me trajo a esta hermosa ciudad de Izúcar, situada a orillas del rio Nexapa; puerta del Sur, que conduce a la frondosa costa del Pacifico. Su situación geográfica, la feracidad de su suelo, el carácter amable de sus habitantes, el ambiente dulce y placentero que se respira la colocan en el primer lugar de la región suriana.” Feliz cumpleaños 191 a nuestra heroica ciudad de Izúcar de Matamoros.


viernes, 30 de septiembre de 2016

José María Morelos y Pavón, en el 251 aniversario de su natalicio


*Reseña leída en la ceremonia cívica organizada por el ayuntamiento izucarense en el Parque Pavón, 30 de septiembre de 2016.

Fue la otrora ciudad de Valladolid, hoy llamada Morelia en su honor, la que lo vio nacer en un día como hoy pero del año de 1765; tuvo una infancia difícil pues a los 8 años debió empezar a trabajar para ayudar a la familia, conociendo las labores del campo, aunque siempre tuvo inquietud por los estudios formales. Ese interés lo llevó a entrar al Colegio de San Nicolás, donde su rector fue ni más ni menos que el mismísimo Miguel Hidalgo; posteriormente entró al Seminario Tridentino para ser ordenado sacerdote en 1797. Su primer encargo como presbítero fue ser vicario en Uruapan, para luego pasar a ser cura interino de Churumuco; su siguiente misión fue la parroquia de Carácuaro y Nocupétaro,  de donde salió para unirse a la lucha por la Independencia, a los 45 años de edad. Tras la entrevista en Charo con su antiguo mentor Hidalgo, Morelos puso manos a la obra para organizar la lucha haciendo campaña por lo que son hoy los estados de Guerrero, Puebla y Morelos; también a él se le unieron a la causa importantes caudillos como los Galeana, los Bravo o Vicente Guerrero. Durante su paso por la entonces intendencia poblana, Morelos toma Chilapa, Chiautla y llega a nuestra Izúcar el 10 de diciembre de 1811, en medio de la alegría de la comunidad; aquí celebra la misa por la festividad de la Virgen de Guadalupe y recibe la adhesión del cura don Mariano Matamoros; ambos personajes lideran a los insurgentes y al pueblo izucarense para derrotar a los realistas de Miguel Soto Maceda el 17 de diciembre de ese mismo año. A Morelos le toca vivir el sitio de Cuautla, uno de los episodio más memorables de la guerra de Independencia; otras de sus proezas militares fueron las tomas de Oaxaca en 1812 y un año después el asalto al puerto de Acapulco. Desde este lugar sale la convocatoria al llamado Congreso de Chilpancingo, el cual fue inaugurado el 14 de septiembre de 1814 y en donde Morelos presentó los famosos “Sentimientos de la Nación”, joya literaria del pensamiento del Generalísimo, quien en esta reunión pidió ser llamado simplemente “Siervo de la Nación”; el 6 de noviembre de ese mismo año se expide la declaración de Independencia, en la cual permea mucho la posición de Morelos con respecto a un país independiente de España. A partir de las muertes de Matamoros, éste fusilado en Valladolid y de Hermenegildo Galeana en batalla, las tropas de Morelos vieron su estrella declinar; velando por la seguridad del Congreso de Chilpancingo este pasa a Tehuacán para luego en la localidad de Temalaca, Puebla, ser atacado por los realistas; Morelos logra organizar la huida de los miembros del congreso pero el cae prisionero. Llevado a la ciudad de México, don José María, es sujeto de la acción de la justicia civil y de la Iglesia, se le degrada como sacerdote y se le condena a morir. Para no generar revuelo se le traslada al pueblo de Ecatepec, al norte de la capital, donde es fusilado el 22 de diciembre de 1815, con lo que se pone fin a la segunda etapa de la guerra de independencia nacional. Sin duda Morelos fue un hombre excepcional por sus dotes militares y con un brillante pensamiento en lo que respecta a las libertades del hombre; se cuenta que Napoleón Bonaparte exclamó cuando supo de las proezas de Morelos: “Si tuviera cinco hombre como Morelos, conquistaría al mundo”, de ese tamaño fue la grandeza de este cura hecho soldado, el cual nuestra heroica ciudad tuvo el honor de tenerlo entre sus calles peleando por la causa de independencia nacional.

Retrato de José María Morelos, siglo XIX,  que se conserva en la Casa Colorada, H. Izúcar de Matamoros, Puebla.

martes, 27 de septiembre de 2016

27 de septiembre, CXCV Aniversario de la Consumación de la Independencia Nacional


*Reseña leída en la ceremonia cívica organizada por el Ayuntamiento de Izúcar de Matamoros, en el Parque Pavón.

Es la entrada del llamado Ejercito Trigarante a la ciudad de México, la que se considera como la fecha oficial de consumación del largo y complicado proceso por el cual México obtuvo su libertad de la metrópoli española. Sin embargo, para el imaginario colectivo es el 16 de septiembre, inicio del proceso, la fecha que ha perdurado y se asocia con la independencia de México; poca ajaraca se le hace al 27 de septiembre, aunque siendo realistas debería tener más peso en las conmemoraciones patrias. Fue el de Agustín de Iturbide, un militar criollo, el liderazgo más fuerte en la última fase de la lucha emancipadora de la otrora Nueva España, una paradoja si consideramos que Iturbide fue uno de los más temible caudillos que infringieron derrotas al bando insurgente. A este se sumaron líderes de importantes sectores sociales de la moribunda colonia así como algunos de los pocos combatientes insurgentes que habían sobrellevado la causa como son Vicente Guerrero, Nicolás Bravo o Guadalupe Victoria. El acta de independencia firmada un día después de la llegada del ejército de las tres garantías dice lo siguiente: La nación mexicana que, por trescientos años, ni ha tenido voluntad propia, ni libre el uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido. Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados y está consumada la empresa, enteramente memorable, que un genio, superior a toda admiración y elogio, amor y gloria de su patria, principio en Iguala, prosiguió y llevo al cabo, arrollando obstáculos casi insuperables. Habían pasado 11 años de conflicto y lucha, atrás quedaban los Hidalgo, los Allende, los Morelos, los Matamoros y muchos más, se había pasado de pensar en únicamente en el regreso de un rey venido a menos, a fundamentar la idea de un país nuevo; herencia sin duda de la raíz española y católica del novel país es el establecimiento de un imperio mexicano, cuya efímera corona se ceñiría sobre el propio Iturbide. Si se pone en perspectiva este momento histórico se deben reconocer los factores que contribuyeron a que España no presentara una oposición más férrea a la escisión mexicana, sobre todo su situación política y económica, por el otro la conveniencia de la sociedad criolla, la cual detentaba el poder económico, mas no político de la Nueva España y la cual vio la oportunidad de encumbrarse, y si no únicamente basta echar un vistazo a las firmas del acta de independencia ya referida. Sea como sea México nació, con muchas diferencias y desigualdades, muchas todavía subsistentes pero emergió para contar una nueva historia; se lee en la ya referida acta de Independencia:  Restituida, pues, esta parte del Septentrión al exercicio de cuantos derechos la concedió el autor de la Naturaleza, y reconocen por inenagenables y sagrados las naciones cultas de las tierra; en libertad de constituirse del modo que más convenga a su felicidad; y con representantes que puedan manifestar su voluntad y designios […] La pregunta que queda en el aire a 195 años de esta consumación es, si nuestros representantes han manifestado la voluntad de un país para buscar su felicidad, hagamos un rápido flashback en nuestra historia y sobre todo habrá que pensar en la realidad en la cual vivimos, y cada uno tendrá la respuesta más conveniente.

martes, 13 de septiembre de 2016

13 de septiembre, CLXIX Aniversario de la heroica defensa del Castillo de Chapultepec


*Reseña leída el 13 de septiembre de 2016 en la ceremonia organizada por el H. Ayuntamiento de Izúcar y celebrada en el Parque Pavón.

“Y así humanizado ese precioso bosque, verlo lastimado, herido, atropellado por el invasor, me atormentaba como si viera pisoteado y ultrajado el cuerpo de mi padre”, con estas sentidas palabras el notable escritor y político liberal Guillermo Prieto, da su testimonio de lo sucedido aquel infausto 13 de septiembre.

El cerro de Chapultepec, hoy abrazado por la mancha urbana de la ciudad de México, ha sido desde la época prehispánica un lugar relevante por los hechos  que allí han tenido lugar; si se habla de un castillo en México, no hay duda que el imaginario colectivo recurre a la imagen de una estructura que ha sido casa de emperadores y presidentes, sede del Colegio Militar y hoy día el Museo Nacional de Historia. El difícil nacimiento de nuestro México como una nación tiene uno de sus capítulos más celebres el sucedido precisamente en Chapultepec, un 13 de septiembre de 1847, cuando las tropas invasoras norteamericanas se abalanzaban sobre nuestra tierra. Para más de un estudiante, la historia oficial ha sacralizado la participación de los jóvenes cadetes del Colegio Militar en este hecho bélico, el cual aunque fue una derrota para la causa nacional, se recuerda con mucha vehemencia por el arrojo y tenacidad de quienes en el participaron. La toma del castillo, cuya defensa estaba a cargo del General Nicolás Bravo, duró alrededor de dos horas, quedando registrado como el combate que causó más bajas a las tropas norteamericanas en el menor tiempo de combate. Los invasores atacaron la plaza por cuatro flancos, el castillo había sufrido una lluvia de más de 2 mil proyectiles desde el día anterior y menciona Bravo en su parte de guerra que la fuerza defensora del castillo constaba de poco más de 800 individuos, sin incluir a los cadetes y personal del colegio, contra una fuerza norteamericana de cerca de 7 mil individuos.

En esta conmemoración vitoreamos los nombres de seis héroes: Agustín Melgar, Juan de la Barrera, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, el poblano Vicente Suarez y Juan Escutia, este último a quien la leyenda dice se arrojó al vacío envuelto en el lábaro patrio; pero cuantos más no cayeron en Chapultepec o en otras de las múltiples batallas de la intervención yanqui; varias crónicas reconocen por ejemplo a otros nombres no tan conocidos como el general Felipe Santiago  Xicoténcatl y su valerosa tropa del batallón de San Blas o bien el coronel Juan Cano y Cano o un general de apellido Pérez; la sangre de éstos y otros héroes anónimos quedó regada entre los milenarios árboles del cerro del chapulín y las paredes del vetusto castillo.


Hoy México quizá ya no sufre una invasión física pero si de otras índoles, ideológica, económica, ambiental. En nuestros días ya no se teme de las figuras como los fue en su momento el general Winfield Scott, ganador de la batalla de Chapultepec, pero aún siguen habiendo hombres extranjeros de talante negativo que con su actuar y decir denigran a nuestra patria; sólo queda reflexionar, ¿se debe recibir a este tipo de personas y dialogar con ellas?, dejamos esa pregunta al aire y con el recuerdo de la gesta de Chapultepec.

domingo, 15 de mayo de 2016

Un poco sobre la Historia y devoción de la Virgen de la Luz en Izúcar de Matamoros


La imagen conocida con este nombre tiene su origen en Palermo, Italia, donde fue pintada siguiendo las instrucciones de una famosa mujer piadosa que tuvo una serie de revelaciones, esto alrededor del año 1722; fue el sacerdote jesuita Antonio Genovesi, quien pidió a dicha mujer intercediera ante la virgen para pedir la inspiración divina. Fueron los jesuitas quienes difundieron la devoción, por lo cual se rifó la imagen entre las diferentes casas jesuitas de América, siendo la ganadora la de León, Guanajuato, en México, esto en 1732.  La llegada de la devoción a tierras izucarenses se atribuye a la familia Martínez, precisamente originaria del estado de Guanajuato, quienes al parecer trajeron la imagen a finales del siglo XIX; de acuerdo al cronista Manuel Sánchez esto sucedió en 1876 y fueron ellos quienes costearon la elaboración de la pintura.



Cabe mencionar que el templo actual en su origen fue la capilla de la Tercera Orden Franciscana; dicha tercera orden por ser para laicos no implicaba necesariamente que tuviera un convento anexo, como supuso el cronista Manuel Sánchez; si consideramos algunos elementos arquitectónicos de la fachada y el campanario se pueden considerar el edificio como de estilo barroco y del siglo XVIII. Si bien sabemos que el 9 de agosto de 1931 la capilla fue consagrada a la Virgen de la Luz por el entonces Arzobispo de Puebla, don Pedro Vera y Zuria, ya desde años antes había cambiado el patronazgo del templo, toda vez que en un inventario de 1917 ya se cita como templo de la Luz y ya se enlista la imagen de la virgen con su marco dorado; precisamente testigos del referido documento son el señor Eduardo Martínez y su hijo Vicente Martínez, cuya familia dedicó muchos años al cuidado y aseo de la capilla.



En el atrio del templo estuvo por muchos años el busto del general José María Pavón, quien fuera Prefecto de Izúcar a mediados del siglo XIX (autoridad equivalente al presidente municipal), pero al realizar obras en la capilla en tiempos del cura don Arturo Márquez, este monumento quedó enterrado; seguramente algunas personas recordaran la cochera que se abría en el lado sur de la entrada del templo, en donde guardaba su auto el padre Márquez. Hasta hace algunos años la fiesta de la virgen era sencilla, pero a partir del entusiasmo del Padre Ricardo Rodríguez, actual vicario parroquial de Santa María de la Asunción, con el apoyo de varios laicos entre quienes se puede mencionar a la señora Etelvina González de Pavón, quien se ha hecho cargo del mantenimiento del templo, la festividad se ha hecho más grande y con variadas actividades tanto profanas como religiosas.

martes, 15 de diciembre de 2015

Apertura de la Puerta Santa en la Parroquia de Santo Domingo Izúcar de Matamoros: cuando la Misericordia hizo historia en la antigua Coatlalpan.


Dentro del mundo católico la celebración de los jubileos constituyen momentos especiales de alegría y reflexión desde el ámbito de la fe; es el papa quien decreta la celebración de algún jubileo, el más reciente fue el decretado por Juan Pablo II con motivo del año 2000. En este año el papa Francisco, ha decidido celebrar un jubileo cuya tema central es la Misericordia, el cual comenzó oficialmente el pasado 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción y se clausurará el 20 de noviembre de 2016, en la festividad de Cristo Rey.

Una característica importante de estos jubileos, es la concesión de la llamada Indulgencia Plenaria, la cual se define en el Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica, como “la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia”; para lograr esto es que la Iglesia abre las llamadas Puertas del Perdón en los templos más importantes, siendo la primera de ellas la de la propia Basílica de San Pedro, en el Vaticano; estas puertas fuera de Roma generalmente se abren en las catedrales y basílicas de todas las diócesis del mundo.

Arquitectónicamente hablando no todas las catedrales o basílicas tienen alguna puerta especial llamada Santa o del Perdón, por lo cual si únicamente tienen un acceso pues de manera simbólica éste se habilita como tal. Para el caso de la Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles, a donde pertenece Izúcar de Matamoros, la puerta central de la iglesia catedral concluida en 1664, fue concebida desde su edificación como Puerta Santa o del Perdón. Además de para los jubileos, dicha puerta únicamente se abre para ciertos momentos especiales como puede ser la llegada de un nuevo arzobispo o como se hizo en junio de 2011 cuando se recibieron las reliquias del beato Juan de Palafox, quien fuera obispo de Puebla en el siglo XVII.


Para este Jubileo de la Misericordia el santo padre ha querido extender la gracia de la puerta del Perdón, no solo a las catedrales o basílicas sino a otros templos de las diferentes arquidiócesis y diócesis del planeta, siendo la selección de éstas, decisión de los mismos arzobispos y obispos. Para la arquidiócesis poblana, el Arzobispo Víctor Sánchez Espinosa tuvo a bien elegir los siguientes templos, además de la catedral, para contar con una puerta santa, esto considerando la regionalización pastoral arquidiocesana: para la zona norte, el templo del exconvento franciscano de Zacatlán y el santuario del Sagrado Corazón de Jesús en Zacapoaxtla; para la zona oriente, la parroquia de San Andrés Ciudad Serdán; para la zona centro el Santuario del Niño Doctor (Parroquia de San Francisco) en Tepeaca; en la ciudad de Puebla también se consideró al Santuario Guadalupano, junto al Seminario y el Santuario de la Divina Misericordia, en la colonia Magisterial  y para la zona oriente el santuario de la virgen de los Remedios en la milenaria Cholula.

En cuanto a la zona sur de la Arquidiócesis de Puebla, fueron dos los templos seleccionados: la parroquia de San Agustín en Chiautla de Tapia y nuestra histórica parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en la heroica Izúcar de Matamoros; como dato a destacar ambos templos pertenecieron a un antiguo convento y podemos afirmar sin temor a equivocarnos son los más antiguos de toda la región suroeste de Puebla; sin duda la obra misional que realizaron agustinos y dominicos en estas tierras se ve reconocidas con este hecho sin precedentes en la historia del catolicismo de la región.

La tarde del pasado domingo 13 de diciembre, pudimos ser testigos del ritual solemne de la apertura de la Puerta Santa en el otrora templo dominicano; previo a éste se realizó una colorida procesión en la cual de manera extraordinaria, acudieron las imágenes patronales de los barrios y colonias que pertenecen a la parroquia de Santo Domingo; también participó el símbolo de la Cofradía del Santísimo, el famoso “Platito”, así como los grupos parroquiales, todos encabezados por el párroco, el Canónigo José Santiago Álvarez Cabrera, vestido con las insignias de su rango, el padre vicario y los jóvenes del Seminario Menor de Izúcar.





Tras llegar a la puerta del templo, la cual ya estaba cerrada desde hace varias horas, el párroco pidió que las imágenes de los barrios y colonias y sus mayordomos, hicieran un medio circulo frente al acceso; luego se hizo una breve historia del ritual por parte del padre vicario y posteriormente, el Canónigo dio tres golpes con un martillo a la puerta, para que abriera; tras lo anterior, se pidió un momento de reflexión para pedir perdón a todos los presentes, quienes se arrodillaron mientras los sacerdotes se postraron ya dentro del templo.









Acto seguido se dio paso a todos los asistentes, pasando primeramente el equipo litúrgico, los seminaristas, las imágenes patronales y luego el resto de la feligresía, quienes al cruzar la puerta se hincaban, y más de uno quiso pasar de rodillas el área de la puerta. Como cierre de este acontecimiento se llevó a cabo la Misa, con lo cual finalizaba este momento histórico para Izúcar de Matamoros, pues si bien se trata de un ritual católico, considerando que la mayoría de la población profesa esta religión, sin duda constituye un hecho extraordinario y nunca antes visto. Nos atrevemos a decir que la última vez que la puerta de Santo Domingo se abrió con tanta emotividad, debió haber sido ese lejano año de 1612 cuando por primera vez se abrió la iglesia al culto y estaban todavía presentes los frailes dominicos.





viernes, 30 de octubre de 2015

HEROICA IZÚCAR DE MATAMOROS, PUEBLA, EN SU 190 ANIVERSARIO COMO CIUDAD Y CON EL APELLIDO DE MARIANO MATAMOROS


* Reseña leída en la ceremonia cívica realizada por el Ayuntamiento de Izúcar en el Parque Pavón el 29 de octubre de 2015.

Son varios los elementos que definen una ciudad: el tamaño de la población, los servicios, la importancia política, religiosa y por supuesto económica, entre otros; en el caso de nuestro país y particularmente de nuestro estado las categorías para las poblaciones se amparan en las leyes orgánicas municipales vigentes. Este día sin duda es sumamente relevante para nuestra ciudad, porque llega a 190 años contando con esa categoría, fue un 29 de octubre de 1825 cuando por un decreto del Congreso del Estado de Puebla, pasa de ser un pueblo a una ciudad, pero al mismo tiempo se le agrega el apellido Matamoros, como una manera de homenajear la memoria del héroe insurgente Mariano Matamoros Guridi, quien vivió momentos trascendentales de la guerra independentista precisamente en nuestro Izúcar; aquí en Izúcar el cura Matamoros hizo su debut en un hecho de armas y aquí también llevó a la realidad lo que para varios historiadores consideran el primer ejército mexicano.

Pero la historia de Izúcar, no empieza en 1825, sus raíces son más profundas y se pierden en el tiempo; es probable que grupos de filiación chichimeca hayan fundado el asentamiento pero siglos antes la cultura olmeca estuvo presente en la región con la aldea de Las Bocas; como muchas poblaciones del periodo Posclásico la antigua Itzocan, también sucumbió al poder del imperio azteca. Con una floreciente actividad comercial y con una importante guarnición militar es que Itzocan es conocida por los conquistadores españoles, quienes la toman con apoyo de los tlaxcaltecas en septiembre de 1520. Cuando Hernán Cortes la describe con sus muchos templos y sus acequias, le llama ciudad, lo cual sin duda refleja la importancia del asentamiento.

Ya como Izúcar, la castellanización de Itzocan, y que no tiene relación con el azúcar, que llegaría ser un producto primordial en la economía regional, la historia de la población se enriquece con la llegada de los dominicos, quienes construyen el magnífico convento que hoy podemos ver restaurado y el cual irradia no solo una nueva fe sino nuevas prácticas culturales. Herencia de la llegada del catolicismo y que hoy siguen siendo patrimonios culturales dignos de conocer son nuestra parroquias de Santa María de la Asunción y de Santiago, el templo de San Juan de Dios y no se pueden olvidar las capillas de los 14 barrios.

Más que continuar haciendo una remembranza de momentos claves para la historia de la ciudad, quiero permitirme, en este día tan especial, recordar a personas y personajes que han hecho aportes por su ciudad, siendo o no originarios de ella; desde los más antiguos como el ultimo gobernante prehispánico Nahuicatl o el primer evangelizador dominico Francisco de Mayorga, pasando por los héroes de la independencia como el ya referido Matamoros, Morelos, Guerrero, el cura Sánchez de la Vega o la señora Ignacia Ruiz, entusiasta izucarense patrocinadora de la causa; no se puede olvidar al general Miguel Cástulo de Alatriste o al prefecto y general José María Pavón. Avanzando en el tiempo podemos hablar del mismísimo Zapata que tomó nuestra ciudad en abril de 1911, posteriormente vienen a la mente destacados educadores como Eugenio y Miguel Fuentes Escamilla, José María Herculano Sánchez, cuyo nombre lleva la segunda escuela primaria más antigua de Izúcar o la recordada maestra Josefina Esparza Soriano. No se pueden olvidar a nuestros cronistas Silvestre Fuentes y Manuel Sánchez Cruz, artistas y artesanos como la pintora Guadalupe Cruz, los alfareros Aurelio Flores y Catalina Orta, el guitarrista Clemente Perea o la cantante Oliva del Río. Pido una disculpa por no mencionar a más, pero el espacio y la memoria son cortos, esto sin contar muchos personajes anónimos que han hecho destacar a Izúcar y que sus nombres no han quedado registrados por diversas circunstancias.


En esta fecha tan importante para nuestra ciudad, solo me queda invitar a las y los izucarenses de hoy, a de verdad hacer valer la condición de ciudad, ciudadano es quien con su trabajo y esfuerzo diario contribuyen a que el lugar donde vivimos sea más equitativo y con un desarrollo respetuoso de su entorno, felices 190 años de ciudad Izúcar, corazón de la antigua Coatlalpan, cuna del Árbol de la Vida, lugar de homenaje a Mariano Matamoros y heroica por su aporte a lucha por la libertad.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

RESEÑA POR LA COLOCACIÓN DE LA PLACA CONMEMORATIVA POR LA PRIMERA CELEBRACIÓN DEL GRITO DE DOLORES EN IZÚCAR DE MATAMOROS


*Texto leído el 16 de septiembre de 2015 en la develación de la placa conmemorativa a cargo del Presidente Municipal de Izúcar y el párroco de Santa María de la Asunción Izúcar.

Fue el cura don Mariano Matamoros Guridi sin duda, un hombre adelantado a su tiempo, si bien nuestros héroes siempre serán luz y sombra, hay algunos como Matamoros que fueron mucha más luz que sombra. Había llegado al entonces pueblo de Izúcar con sus tropas desde el mes de junio, ya era septiembre del año 1812, ya habían pasado varios meses desde que se presentó al cura Morelos y se puso a sus órdenes. Ahora en Izúcar preparaba a sus tropas porque la guerra por la libertad aún se veía lejos de finalizar, pero en medio de esa tensión, tenía que haber tiempo para celebrar, si celebrar, pero no como en nuestros días lo hacemos, más bien en este caso era conmemorar, recordar un hecho que había sucedido hace apenas escasos dos años y cuyo autor, otro cura por cierto, ya había sido pasado por las armas para escarmiento de muchos. Coinciden historiadores especializados en temas de la guerra de independencia que don Mariano, donde estuviera, no olvidaba recordar el grito de libertad que había dado Miguel Hidalgo el 16 de septiembre de 1810 y ese recordatorio incluía rezar por las almas de aquellos que habían perdido la vida por la causa.



Y fue precisamente lo que sucedió en estos muros de la parroquia de Santa María de la Asunción, aquella que fundara el hoy beato obispo poblano Juan de Palafox para la atención de los “españoles” de Izúcar y sus alrededores. Como buen sacerdote Matamoros quiso recordar el llamado que hiciera Hidalgo, dándole gracias  a Dios, y cuál era la mejor manera, pues mediante una solemne misa. A esta celebración eucarística se invitó a sacerdotes de parroquias vecinas pero quien la presidió fue el entonces párroco de españoles de Izúcar, don José Mariano Moreno; debía ser así pues esto encerraba un fuerte simbolismo. Al concluir la misa don Mariano y su estado mayor quienes estaban en el presbiterio del templo, junto con la demás oficialidad insurgente se pusieron sus sombreros y levantaron las espadas, con lo cual festejarían por primera vez en Izúcar el famoso Grito de Dolores.


Mentiríamos si dijéramos estar ante la primera celebración del Grito de Independencia en todo México, aún falta revisar información y comparar fuentes, pero de que este hecho que hoy quedará plasmado en una placa, fue de los primeros no hay duda; aun ni siquiera existía México, faltarían 9 años más de contienda y Matamoros ya no lo vería, pues sería fusilado en febrero de 1814. Este día sin duda es trascendental para la heroica Izúcar, pues el recordatorio de tan venturoso acontecimiento se une a otra conmemoración relevante de nuestra historia local: el 190 aniversario de la elevación de Izúcar a ciudad y de agregársele el apellido de Mariano Matamoros, que se cumplirá el próximo 29 de octubre.


En hora buena para nuestro Izúcar, lugar lleno de historia y que el ejemplo de compromiso con la patria que dieron personajes como Matamoros, siempre sea un referente en nuestro actuar diario.

martes, 15 de septiembre de 2015

ALGUNAS NOTAS DE LAS FIESTAS PATRIAS EN LA HEROICA IZÚCAR DE MATAMOROS


Como en muchos lugares de nuestro país la celebración de las fiestas patrias en el mes de septiembre se ha convertido en algo tradicional y llamativo, no siendo nuestro municipio la excepción. Dentro de las actividades que más llaman la atención, sin duda la colocación de arcos de cucharilla en la antigua presidencia municipal tiene un lugar primordial; estos arcos son estructuras de madera y carrizo, que se decoran con papel y sobre todo con la cucharilla, una planta de la familia de las agaváceas, cuyo nombre remite a la forma que tienen los elementos de su raíz, una especie de cuchara; a estos arcos se les adicionan imágenes de los héroes de la independencia o símbolos de la mexicanidad; más recientemente se les ha colocado como base una estructura metálica y su tamaño puede llegar hasta los 6 metros.

En días previos al 15 de septiembre cada uno de los 14 barrios izucarenses elaboran el arco que engalanará el antiguo palacio municipal; cabe mencionar que la arcada de este edificio cuenta con 17 arcos, 15 de ellos en la fachada y 2 a los lados; de alguna manera representan la geografía de nuestra heroica cabecera municipal toda vez que el arco central (que corresponde al presidente municipal y es donde se ubica la campana para el grito de Independencia) equivale al río Nexapa, elemento divisor de los barrios en orientales y occidentales, y también al centro de la ciudad.  El lugar que ocupa cada barrio no es casual sino deriva del orden manejado para el uso del agua en el sistema de acequias, que aún perdura en medio de la modernidad; en cuanto a los arcos laterales del expalacio corresponden a las 2 colonias más antiguas de Izúcar: El Calvario y San Miguel; como un dato interesante se puede mencionar que ambas colonias en su pasado fueron barrios también, en lo que hoy es El Calvario estuvo el barrio de San Andrés Tianquixpan y la actual colonia San Miguel fue el barrio de San Miguel Tectepan.


La tradición de hacer estos arcos proviene de las festividades religiosas, donde en algunos templos cuando es la fiesta patronal se colocan sobre fachadas y arcadas de acceso a los atrios; el trabajo de la cucharilla es un elemento inmemorial en Izúcar, prácticamente de origen prehispánico, el cual tiene su mejor exponente en la Cofradía del Santísimo de la parroquia de Santo Domingo, la cual cada mes elabora una serie de adornos con esta planta para la llamada misa de Minerva; cabe mencionar que antes la recolección de la cucharilla se hacía en los alrededores de Izúcar pero como ya se ha acabado la planta ahora se va a traer a la zona de Tepexi y Santa Inés Ahuatempan. En los barrios izucarense hay artesanos diestros que en las ocasiones de festividad hacen del trabajo en común para elaborar los adornos y los arcos, un proceso de sociabilización e intercambio de experiencias. Aunque arcos de cucharilla se hacen en varias partes del centro de México, son primordialmente para fiestas religiosas, sin duda lo que hace especial y particular a Izúcar es que se elaboren para una festividad civil, en este caso la Independencia nacional. El trabajo en cucharilla de Izúcar junto con el barro policromado y la cera escamada fueron declarados en 1998 como Patrimonio Cultural del Estado de Puebla.

No se conoce una fecha precisa en la cual comenzaron a colocarse los arcos en la expresidencia pero considerando que por muchos años estuvo en ruinas debió haber sido después de la reconstrucción hecha cuando fungió como presidente del Consejo Municipal  el Coronel Salvador Martínez Cairo, 1948-1950. En las notas del fallecido cronista Manuel Sánchez Cruz se menciona que fue en 1951 cuando el entonces presidente Jesús García Lande compró a cada uno de los representantes de los barrios una bandera para que participarán en la ceremonia del Grito de Independencia; es probable que a partir de eso se comenzara la tradición de adornar los arcada del entonces palacio municipal; lo que sí es más reciente es la realización de un desfile y la inclusión de eventos artísticos para colocar los arcos, esto data de la década de los 90`s del siglo pasado pues en años previos sólo se adornaba con los arcos pero sin ninguna ceremonia especial; con cada año que pasa el desfile y los eventos artísticos se han vuelto más variados y se convierten en una pasarela para danzas tradicionales de Izúcar como los Huehues o para escuchar música de diferentes bandas de viento o de mariachi. Cada uno de los barrios y la colonia busca lucir sus mejores galas y algunos traen hasta sus propias reinas y princesas.


Existen en el Archivo Municipal de Izúcar algunos bandos de fiestas patrias en los cuales podemos saber cómo se celebraban las fiestas patrias hace varios años y comparar con lo que se hace en la actualidad; algunas de las cosas que se pueden mencionar es que en las primeras décadas del siglo XX se acostumbraban hacer las veladas literarias-musicales tanto el 15 como el 16 de septiembre, donde era importante la participación de las escuelas de Izúcar así como de personas con talentos artísticos; la sede era el bello Teatro Matamoros, el cual se ubicaba en lo que hoy es el Auditorio Municipal. Actividades como los torneos deportivos, la kermes en el zócalo o la cabalgata en horas previas a la ceremonia del grito también se han hecho desde estos años. En un programa de los años 30´s del siglo pasado ya aparece el desfile del 16 de septiembre pero no únicamente con las escuelas sino con carros alegóricos de algunas empresas; algunas de las actividades que ya no se realizan y las cuales aparecen en estos bandos antiguos son las carreras de caballos o el lanzamiento de globos de cantoya.



En la actualidad los festejos patrios se han ido complementado con la inclusión de actividades artísticas tales como música de mariachi, de bandas de viento, danzas, no solo de Izúcar sino se han invitado grupos de otras partes del estado, exposiciones de fotos antiguas, entre otras. Posterior al grito la noche del 15 de septiembre, además de los tradicionales fuegos artificiales siempre hay algún conjunto musical para la diversión de la comunidad y por supuesto la clásica verbena popular.