sábado, 1 de junio de 2013

IZÚCAR DE MATAMOROS, PUEBLA, CIUDAD HEROICA


De acuerdo al diccionario de la RAE la palabra heroica se refiere a alguien famoso por sus hazañas o sus virtudes, es por ello que cuando este adjetivo se le adiciona a algún lugar o una ciudad tiene que ver con los hechos sucedidos aquí los cuales fueron sobresalientes o relevantes para la historia de alguna región, un estado o el país mismo.
Este es el caso de la ciudad de Izúcar de Matamoros, que el pasado 13 de diciembre de 2012 se unió al reducido grupo de ciudades poblanas como la misma capital Puebla de Zaragoza, Atlixco o Tetela de Ocampo, en ser declaradas heroicas; en lo concerniente a  la urbe izucarense, recibió tal distinción del H. Congreso del Estado de Puebla por un hecho de armas sucedido en plena guerra de independencia, el cual fue documentado en una investigación realizada por el autor de este texto y sobre el cual haremos memoria en las siguientes líneas.
Nos trasladamos al año de 1811 cuando el generalísimo José María Morelos realizaba campaña por las serranías surianas de la entonces Nueva España; tras haber tomado poblaciones como Tlapa, Chiautla y Chietla, las tropas insurgentes dirigieron sus destinos hacia Izúcar, donde fueron recibidos de manera entusiasta y con alegría el 10 de diciembre. La presencia de Morelos en Izúcar, desató la incertidumbre de las autoridades civiles y religiosas en la ciudad de Puebla, pues se temía un ataque.
Es así que el comandante militar de Puebla, Ciriaco de Llano envía una columna de 600 hombres al mando del coronel Miguel Soto y Maceda, para atacar a Morelos en Izúcar; al estar preparando la defensa del poblado, se presenta ante el “Siervo de la Nación” el también cura Mariano Matamoros y Guridi, párroco del vecino pueblo de Jantetelco, quien con algunas personas se pone a sus órdenes; ambos clérigos celebran misa en la entonces parroquia de naturales de Santo Domingo, donde invitan a los izucarenses a unirse a la lucha por la independencia.
El 17 de diciembre las tropas realistas comandadas por  Soto y Maceda se presentaron en Izúcar, comenzando el ataque por dos flancos, por una parte el teniente Pedro Micheo con una columna se apoderó del cerro del Calvario para atacar desde aquí y por el otro el propio Maceda avanzó directo sobre la plaza mayor (el actual zócalo). Le damos la palabra al relato de don Lucas Alamán, quien en su Historia de México anota lo siguiente:
[…] llegando a la plaza encontraron en las entradas de ésta formados parapetos de piedra defendidos por artillería y fusilería, las casas circunvecinas coronadas de gente, armada de piedras, hondas y flechas. En vano por cinco horas empeñaron el ataque habiendo Soto recibido dos heridas mortales de bala, una en la cabeza y la otra en el vientre, tuvo que dejar el mando al capitán don Mariano Ortiz, quien dispuso la retirada […]
La retirada de los realistas los llevó hasta el cerro de la Galarza, al norte de Izúcar, donde los insurgentes cuando llegó la noche atacaron de nuevo, de tal manera que en medio de la confusión abandonaron algunas piezas de artillería refugiándose en la cumbre del referido cerro; tras varias horas de pelea, en donde hasta el mismo Morelos se dio tiempo de participar, por fin alrededor de las 11 de la noche los insurgentes dejaron de atacar y así los realistas pudieron continuar con su retirada en dirección a la ciudad de Puebla; Soto y Maceda moriría días después por las heridas de la batalla en Izúcar.

Hasta aquí algo del hecho histórico que llevó a la declaratoria, pero en qué consistió la relevancia del acontecimiento, primeramente se debe pensar en lo sucedido en la ciudad de Puebla, al saberse de la derrota, si ya había temor, éste se multiplicó; con Izúcar dominado, el camino hacia la ciudad de los Ángeles se veía libre para Morelos y compañía; además contar con el dominio de Izúcar, un punto vital de las comunicaciones en el suroeste de la entonces intendencia de Puebla y cabecera de una región con alta producción agrícola (el principal productor de azúcar de la intendencia), proveía de ventajas estratégicas al ejercito insurgente. Un último elemento que vale la pena resaltar es el descontento social existente en la región izucarense, donde una población mayoritariamente indígena vivía en constante conflicto con la  pequeña élite española, dueña de las grandes haciendas azucareras; es por esto que el movimiento insurgente tuvo un fuerte eco, como una manera de buscar el cambio a la situación de injusticia social reinante.
Óleo de la pintora izucarense María Guadalupe Cruz, en donde se hace una alegoría de la batalla en que los insurgentes al mando de José María Morelos y Mariano Matamoros derrotaron a los realistas en Izúcar, el 17 de diciembre de 1811; la pintura se localiza en el cubo de la escalera del antiguo palacio municipal de Izúcar.

miércoles, 23 de enero de 2013

Algunas consideraciones históricas sobre la conformación territorial y la toponimia de los barrios de Izúcar de Matamoros, Puebla


Ponencia presentada en la XIX Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, celebrada en la  ciudad de Puebla, en 2010; las memorias en CD se publicaron en 2011.

Introducción
El presente trabajo es una consecuencia indirecta de la investigación que el suscrito se encuentra realizando acerca de la conservación del patrimonio arquitectónico religioso de la región de Izúcar de Matamoros, en el suroeste del estado de Puebla, como parte de un proyecto de tesis de maestría. Es indirecta pues deriva de la investigación documental realizada desde hace aproximadamente unos dos años en el Archivo Parroquial de Izúcar de Matamoros, actividad que se hizo en conjunto con el cronista de Izúcar, señor Manuel Sánchez Cruz y que fue la semilla que llevó a la clasificación del referido repositorio por parte de ADABI de México. La revisión tenía como fin obtener datos acerca de uno de los casos de estudio de la tesis: el antiguo monasterio dominico de la misma Izúcar pero mostró interesantes posibilidades de generar otras líneas de estudio, como es el caso que se trata en esta ponencia; no sobra decir que el trabajo es preliminar, por lo cual se espera a futuro poder seguir trabajando en el tema, con lo cual aportar mayores elementos para  contribuir a conocer y reconocer la historia de esta zona de la entidad poblana.
La ciudad de Izúcar de Matamoros, tiene sus orígenes en el asentamiento prehispánico de Itzocan, el cual al momento de la conquista española era el de mayor jerarquía de la provincia conocida como la Coatlalpan y estaba bajo el control de los aztecas, apareciendo su topónimo en la Matrícula de Tributos, en la lámina de la provincia de Tepeyácac; sin embargo la presencia humana en la región puede rastrearse hasta el Preclásico, cuyo ejemplo representativo lo constituye el sitio de Las Bocas, donde la influencia olmeca es palpable. La región fue evangelizada por los dominicos, quienes construyeron un convento alrededor de 1528, el cual luego fue sustituido por el edifico que actualmente se observa entre 1540 y 1570 aproximadamente. En la actualidad Izúcar es un centro regional de comercio y servicios, aunque el cultivo de la caña de azúcar sigue siendo el principal producto agrícola del municipio y de la región.

Los barrios de Izúcar: tradición, espacio, historia y nombres
Ya anteriormente se han realizado estudios que han permitido conocer distintos aspectos histórico-sociales tanto actuales como coloniales de Izúcar (Karremans, 1983 y 1987; Paredes, 1991; Sánchez, 2004 y Cepeda, 2004); no sobra decir que varias de las consideraciones aquí vertidas  tienen como fundamento estas investigaciones, por lo cual a lo largo del texto se remitirá a lo asentado por dichos autores, contrastándolo con los datos del archivo parroquial y los existentes en un documento antiguo encontrado en la iglesia del pueblo de Tatetla, una comunidad ubicada a unos cuantos kilómetros al norte de Izúcar[1]
Primeramente se debe comentar que la conformación político-administrativa actual de la cabecera municipal reconoce la existencia de 14 barrios, los cuales rodean la parte central de la ciudad y se encuentran divididos por el río Nexapa, que corre en sentido norte-sur, estando siete al oriente y siete al poniente. Como en muchos asentamientos de origen prehispánico, los barrios de Izúcar conservan un nombre en náhuatl, al cual se le agregó el de un santo patrón,  impuesto por los religiosos mendicantes; conviene hacer mención que de manera cotidiana no se usan los dos nombres para designar a los barrios, sino más bien predomina el nombre del santo y se usa el nombre nahua cuando se trata de barrios que están dedicados al mismo patrón, pues en Izúcar hay dos barrios dedicados a San Juan Bautista, dos a la Santa Cruz y dos a Santiago Apóstol.
A pesar del avance de la modernidad, todavía subsiste entre las personas de los barrios un fuerte sentido de pertenencia social, el cual queda de manifiesto en el ciclo ritual- religioso que han mantenido a lo largo de muchos años, cuyo escenario principal la antigua iglesia conventual de Santo Domingo de Guzmán; en este ciclo el elemento que más resalta y que a la vez constituye un factor de unidad y fortalecimiento de los lazos sociales de la gente de los barrios es la Cofradía del Santísimo Sacramento (ver Karremans, 1987 y Gómez, 2003).
De manera tangible la presencia de los barrios en Izúcar no solo es perceptible en el ámbito de la vida religiosa sino también en otros como el económico o el político; en el caso del primer aspecto Karremans ha asentado la intrínseca relación entre el ciclo ritual de los barrios y los derechos derivados del uso de aguas para el cultivo (Karremans, 1987:227-229); en el segundo punto conviene comentar una tradición que desde hace varios años llevan a cabo las personas de los barrios: previo a la ceremonia del Grito de Independencia cada barrio hace un arco conmemorativo con carrizo, madera, papeles de colores y cucharilla; dicho arco se coloca en cada uno de los arcos del palacio municipal, los cuales tienen un letrero con el nombre de cada barrio; en total son 15 arcos pues el central es el que ocupa el presidente municipal; además hay dos arcos a los costados del edificio los cuales ocupan la colonia denominada San Miguel (costado este) y la de El Calvario (costado oeste); no sobra decir que durante el grito los inspectores de cada barrio o colonia ocupan su arco y a la par del munícipe en turno ondean su propia bandera durante la arenga a los héroes nacionales.
Se menciona la tradición anterior porque se considera que esta disposición de  alguna manera es un argumento más para documentar la existencia  de más de 14 barrios como históricamente se ha considerado; es en este sentido que cobra relevancia tanto la información parroquial como la del documento de Tatetla y la tradición oral. En el caso de San Miguel, ya hay evidencias de que en algún momento de la historia fue un barrio pues se sabe que contaba con una capilla, como los demás barrios, la cual quedó muy deteriorada con el movimiento revolucionario y con la construcción de la carretera panamericana en 1933 muchos terrenos del barrio fueron afectados quedando solo paredones de la citada capilla (Sánchez, 2004:113); el mismo cronista Sánchez de Izúcar comenta que él todavía llegó a ver los restos del edificio pero en la actualidad no queda nada pues ya se han construido viviendas modernas donde se ubicaba; si bien ya no hay capilla, todavía en la colonia se venera en una casa particular la imagen del arcángel, la cual acude como todas las imágenes de los patrones de los barrios a la festividad de Santo Domingo en el templo homónimo del centro de Izúcar; en los registros parroquiales se pudieron localizar menciones a dicho barrio, tanto en partidas de bautizo y matrimonio así como un padrón de 1825, pero el dato más relevante fue hallar su nombre prehispánico: Tectepan o Tectipan, el cual se propone que signifique “sobre el pedregal“. En cuanto a lo colonia El Calvario, creemos que heredó el lugar de otro antiguo barrio que también aparece referido en los archivos parroquiales y sobre el cual existe tradición oral que lo menciona, este es el barrio de San Andrés; antes de entrar a comentar lo asentado en los documentos antiguos conviene comentar que la colonia antes citada se ubica en las laderas del cerro de la Cruz, al oeste de Izúcar y en las inmediaciones de la vía del ferrocarril; la iglesia que le da el nombre fue construida en 1820 por el clero secular (Sánchez, 2004:154) aunque el cerro ya se denominaba como El Calvario desde antes pues se tienen registrados hechos de armas durante la lucha insurgente y al parecer en esta zona hubo una hacienda (Sánchez, 2007:180). En cuanto a la tradición oral personas del barrio de La Magdalena, refieren que en algún momento de la colonia ese barrio desapareció pero ellos se llevaron al santo patrón a su iglesia y en efecto hay una pintura de San Andrés en la capilla de la Magdalena, la cual de acuerdo al cronista Sánchez tiene una inscripción en la parte trasera, esperemos a futuro tener oportunidad de poder cerciorarnos de su existencia. 

En cuanto a los registros parroquiales, estos dan luz sobre el barrio de San Andrés, del cual también aparece su nombre prehispánico: Tianquixpan, “el lugar del mercado o del tianguis”; la antigüedad de este barrio se ratifica en el documento de Tatetla, donde aparece enunciado como barrio de los mercaderes o del tianguis; el hecho de que Itzocan haya tenido un barrio de comerciantes, el cual trascendió a la época virreinal, ratifica la importancia económica del asentamiento desde la época prehispánica pues se sabe que era un punto de actividad comercial clave tanto a nivel regional, pues era sede de uno de los dos grandes tianguis de la región así como uno de los dos únicos lugares del imperio azteca donde se comerciaba con esclavos, junto con Azcapotzalco (Paredes, 1991:21); quizá extrapolando demasiado el asunto conviene mencionar que una de las principales vendimias que se realizan en Izúcar es la del 30 de noviembre, día de este apóstol mártir, algo llamativo si se considera que no tiene una iglesia dedicada; además no es casualidad el parecido por el símbolo de la cruz en X con la deidad prehispánica del comercio, Yacatecuhtli.
Pero el archivo parroquial no solo deparó sorpresas en lo concerniente a la identificación de otros barrios para Izúcar, pues también sacó a la luz datos sobres los nombres nahuas de algunos barrios; primeramente se debe mencionar el caso del barrio de la Magdalena, cuyo nombre indígena se consideraba era Xalmihuacan (Sánchez, 2004); esto no es así pues de acuerdo a algunas partidas matrimoniales del archivo parroquial el nombre prehispánico era Ichcatihuacan; este nombre ya lo registra Cepeda en su listado de barrios que obtuvo de un documento del AGN de 1550 pero lo considera otro barrio no identificado y no La Magdalena (Cepeda, 2004:38); hemos detectado por lo menos dos expedientes en el AGN en donde este barrio aparece asociado con Ichcatihuacan; si se buscara una traducción para la palabra, podría ser “lugar que tiene algodón”, es decir se podría pensar que era un barrio dedicado a la siembra de esta fibra o bien a la actividad textil; conviene comentar que la producción de algodón en la antigua Coatlalpan ya ha sido destacada por autores como Armillas (1961) así como por Paredes, para quien la entrega de algodón y textiles al imperio azteca no se hacía vía el centro recaudador de tributo de Tepeaca sino era directa, además de que enumera varias fuentes primarias y secundarias que resaltan la alta producción algodonera de la región izucarense tanto en época prehispánica como virreinal (Paredes, 1991:50-53); para acabar de buscar argumentos a favor de un posible barrio con vocación textil no se puede dejar de lado el hecho  de que la santa patrona, si se considera el hecho de una sustitución de deidades  por parte de los frailes evangelizadores, es perfectamente equiparable con la deidad azteca del tejido y las hilanderas, Tlazoltéotl, “la comedora de inmundicias”, recordemos que María Magdalena fue la pecadora redimida que luego predicó el evangelio.
En el caso del barrio de San Juan Coahuixtla, los datos parroquiales permitieron reconocer que el nombre nahua ha sufrido una deformación que ha cambiado el significado de la palabra, pues en realidad no es Coahuixtla sino Quahuitlan, es decir “el lugar de la lluvia”; no obstante el documento de Tatetla lo enlista como Cuahuitlan, pero por las repeticiones en las partidas sacramentales consideramos que el primero era el nombre original. Tenemos dos casos en donde no queda claro si las referencias corresponden a un mismo barrio con dos nombres o son dos diferentes: Tlatilulco- Mihuacan y Coatlan-Coateco; sobre el primer caso se han podido observar dentro de las mismas páginas la referencia contigua de ambos, lo cual indicaría dos demarcaciones distintas aunque en opinión del cronista Sánchez es el mismo barrio de Mihuacan (Manuel Sánchez, comunicación personal, 2009) y también así lo considera Cepeda en su listado de barrios de Izúcar (Cepeda, 2004:37); el documento de Tatetla no menciona ni a uno ni a otro, no obstante en nuestra opinión el barrio denominado “barrio último de las casas” correspondería a Mihuacan, pues por el número de tributarios sería uno de los más grandes y si se considera el hecho de que dicho barrio es uno de los dos barrios cabeceras, de acuerdo al orden jerárquico derivado de los derechos de agua (Karremans, 1987:228), sería difícil que no apareciera registrado; pero si en efecto Mihuacan y Tlatilulco fueron dos barrios distintos, este ultimo desapareció y a diferencia de los casos de San Andrés y San Miguel no perduró con otro estatus; hay un detalle interesante que podría dar una pista sobre este asunto, resulta que el templo de este barrio es de construcción reciente pues el templo original del barrio era el del actual santuario de Santiaguito del centro de la ciudad, esto debido a que en el año de 1945 el entonces cura de Izúcar Arturo Márquez quitó la administración del templo a la gente del barrio, al parecer por malos manejos, y les edifico otra capilla al centro del mismo (Sánchez, 2004:114); el templo de manufactura virreinal no se ubica en el lado oriente del río Nexapa como habría de esperarse, tomando en cuenta los limites barriales y la dicotomía barrios orientales-occidentales, sino en la ribera contraria  lo cual da pie a pensar en dos posibilidades: una que este barrio fuera un caso único por tener tierras en ambos costados del Nexapa (lo cual rompería el esquema simbólico de la organización de barrios de Izúcar) o que en realidad el templo haya sido no del barrio de Mihuacan sino del de Tlatilulco; es interesante mencionar que las personas que viven por los rumbos de Santiaguito, como se le conoce en Izúcar, no se consideren asociados a los barrios sino más bien al centro de la ciudad y que como menciona el cronista Sánchez se tenga la memoria de un barrio de la espada, pero como distinto al de Mihuacan.

El hecho de contar con un Tlatilulco en Izúcar lleva a considerar, como en otros casos del entonces imperio mexica, que hubo una presencia de los tlatelolcas, la cual al reorganizarse el espacio bajo el nuevo orden español quedó materializada en un barrio; pero la presencia de pueblos ajenos a la Coatlalpan no solo se dio en el caso de Tlatilulco pues hay otros dos casos en Izúcar; uno es el barrio de Huaquechula, donde seguramente residían personas originarias de este antiguo asentamiento de las faldas del Popocatépetl, el cual tuvo una serie de relaciones importantes con el antiguo Itzocan, siendo en algún momento de la época prehispánica una sola entidad político-territorial  (Paredes, 1991:16-17); el otro caso es el del barrio de San Bernardino Mexicapan, “río de Mexicas”, el cual debió haber sido la sede de los mexicas que dominaban la Coatlalpan al momento del contacto y que aparece enlistado en el documento de Tatetla como “Barrio de los Mexicanos”; tanto Huaquechula como Tlatilulco tuvieron como patrón al santo tutelar de los pueblos de donde derivaban, es decir San Martín Caballero  y el apóstol Santiago respectivamente. En el caso de Coatlan y Coateco, no se cuenta con mayores datos que pudieran dilucidar si eran distintos o el mismo, esto último considerando que ambas palabras aluden  a la serpiente en el idioma náhuatl. Por último los registros parroquiales hacen mención de tres barrios más de cuya memoria no ha perdurado nada en la configuración territorial de Izúcar; estos son Sencalco (“en la casa del maíz”), Cuetlachcoac (“lugar de cueros de serpientes“) y Xochiapan (“río de las flores”); en el último caso el nombre cabe comentar que hay una comunidad cercana a Izúcar llamada Xuchapa que podría ser a la que refiere el archivo  pero es poco viable por la distancia, sobre todo si consideramos que comunidades más  cercanas como la misma Tatetla o Matzaco si aparecen en las partidas pero no como barrios sino como pueblos. Ya por último, solo queda mencionar que de los 14 barrios reconocidos actualmente en Izúcar, todos aparecen enlistados en archivo parroquial por lo menos desde el siglo XVII, siendo solo una excepción en cuanto a la asociación santo patrón-nombre indígena, el caso de la Asunción, pues en lo revisado del repositorio parroquial nunca se halló alguna referencia que lo asociara con el nombre nahua que de acuerdo al cronista Sánchez tuvo: Mizquiapan, siempre aparece como sólo La Asunción.

Palabras  finales
Las consideraciones expresadas en los párrafos anteriores no dejan de ser solo un primer esbozo de un tema que puede trabajarse con más profundidad y considerando otros datos tanto del propio archivo parroquial izucarense así como de otros repositorios (de manera especial el Archivo General de la Nación); si bien como se dijo al principio este no era el tema central de interés, si consideramos importante dar a conocer nuevos datos que permitan complementar la visión histórica acerca del antiguo asentamiento de Itzocan, que ya han proporcionada otros investigadores. Esto puede ser un apoyo valioso a la hora de comprender las problemáticas que enfrenta el patrimonio tangible e intangible de la región, sobre todo considerando la importancia de que las tradiciones que aún se continúan puedan verse reflejadas en elementos tangibles, como es el caso de los archivos parroquiales.

Bibliografía
& CEPEDA Cárdenas, Gerardo (2004) El Izúcar indígena, H. Ayuntamiento de Izúcar de Matamoros-Centro Estatal de Desarrollo Municipal, Puebla.
& GÓMEZ Carpinteiro, Francisco (2003) Gente de Azúcar y Agua Modernidad y Posrevolución en el suroeste de Puebla, El Colegio de Michoacán-BUAP, Zamora.
& KARREMANS, Jan A. J. (1987)  “Irrigation and space in a mexican town” en The Leiden Tradition in Structural Anthropology Esays in honour of P. E. de Josselin de Jong, R. de Ridder y J. Karremans (editores), Universidad de Leiden, Leiden, pp. 224-235.
& PAREDES Martínez, Carlos (1991) El impacto de la conquista y colonización española en la antigua Coatlalpan (Izúcar, Puebla) en el primer siglo colonial, Cuadernos de la Casa Chata CIESAS, México.
& Revista Arqueología Mexicana (2003) Edición Especial 14 La Matrícula de Tributos, INAH-Ed. Raíces, México.
& SÁNCHEZ Cruz, Manuel (2004) Izúcar en su historia, Edición del autor, México.
& SÁNCHEZ Cruz, Manuel (2007) Izúcar y sus haciendas, Fideicomiso Ingenio de Atencingo 80326, México.



[1] Este documento de 1568 trata acerca de la disputa de Tatetla con Izúcar en torno a que la primera se negaba a continuar dando servicio a la segunda e incluye un listado de los sujetos al antiguo Itzocan junto con el numero de tributarios; una copia del mismo fue facilitada por el cronista Sánchez a la Sección de Historia del Centro INAH Puebla, en donde se  paleografió.

viernes, 27 de julio de 2012

SANTO DOMINGO IZÚCAR, 400 AÑOS DE FE, HISTORIA E IDENTIDAD


El pasado 27 de mayo del presente tuvo verificativo un hecho sumamente trascendente para la vida religiosa de Izúcar de Matamoros, la emblemática iglesia de Santo Domingo de Guzmán volvió a ser erigida parroquia; y decimos volvió a ser erigida porque fue en 1908 cuando las entonces dos parroquias izucarenses se fusionaron por decreto de entonces arzobispo Ramón Ibarra y González; todavía hasta 1925 hay libros sacramentales que aparecen como parroquia de Santo Domingo siendo el ultimo párroco registrado don Emilio Rodríguez, antecesor del hoy párroco el canónigo Félix López González.

Esto sucede en el contexto de la conmemoración de los cuatrocientos años de la dedicación del otrora templo conventual, el cual es un testimonio material del proceso de evangelización desarrollado por parte de la Orden Dominicana en el siglo XVI en la región de Izúcar, que para esas fechas era conocida como la Coatlalpan. Al momento de la conquista Izúcar, cuyo nombre nahua era Itzocan constituía un importante asentamiento bajo el poder del imperio azteca, sede de un gran mercado y punto clave para distintas rutas comerciales; no es pues de extrañar el porqué la Orden de Predicadores eligió este lugar para realizar sus actividades religiosas, edificando para ello un convento; éste es aceptado como vicaria de la orden en 1541 aunque ya aparece en la lista de conventos dada por el cronista dominicano Fray Agustín Dávila y Padilla para 1535.

Dentro de los edificios que conformaban los conjuntos conventuales novohispanos, el templo era uno de los que se acaban más tarde, no es extraño pues que en el caso de Santo Domingo Izúcar, la fecha de conclusión sea ya entrado el siglo XVII, 1612, tal como reza una inscripción en la fachada; la crónica del dominico Fray Hernando de Ojea, al relatar la vida de un fraile llamado Francisco de Loaysa, hace mención con respecto a que la iglesia no había sido finalizada por lo cual el dominico tuvo que ser enterrado en la Sala Capitular, que hacia las funciones de templo, esto para la primera década del siglo XVII.

Los dominicos sobrevivieron la tempestad de la secularización promovida por el obispo poblano y ahora Beato Juan de Palafox en 1641, cuando se erige otra parroquia para Izúcar, la de Santa María de la Asunción; es partir de este momento que se hace una separación tangible entre la atención espiritual de los izucarenses, pues los españoles y mestizos son atendidos en Asunción y los naturales (indígenas) de los barrios y de pueblos aledaños en Santo Domingo; relatos de visitas pastorales y de censos de los siglos XVII y XVIII, hacen notar esta separación así como los propios libros parroquiales. Esta separación es perceptible hasta la actualidad pues las personas de los 14 barrios izucarense rara vez acuden a los servicios religiosos en el templo de Asunción, pues reconocían simbólicamente al templo de Santo Domingo como parroquia, por lo cual era sede de un ciclo ritual cuya manifestación más destacada es la tricentenaria Cofradía del Santísimo Sacramento. Es hasta 1755 cuando los dominicos dejan definitivamente las funciones parroquiales en el templo de Santo Domingo, las cuales pasan a ser ejercidas por el clero diocesano.

Durante la guerra de independencia en el templo retumbaron las voces de los curas e insurgentes José María Morelos y Mariano Matamoros, quienes el 17 de diciembre de 1811 invitaron al pueblo izucarense a unirse a la lucha independentista. En el exterior de lo que hasta hace algunos años fuera la capilla posa de la esquina noroeste del atrio, fue fusilado en 16 de abril de 1862 el general liberal Miguel Cástulo de Alatriste; dicho personaje quien fuera gobernador del estado, también fue abuelo materno de los Hermanos Serdán, héroes de la Revolución Mexicana. Para 1933 el templo volvió a tener bajo su techo a un destacado héroe nacional, doña Carmen Serdán Alatriste, quien a invitación de las autoridades municipales de esa época acudió a develar una placa en el púlpito del lado de la capilla del Sagrario, la cual recordaba la invitación a luchar por la independencia que hicieran Morelos y Matamoros.

Con fecha 28 de diciembre de 1939 un incendio casi destruyó el templo y algunas partes del convento; gracias al dinamismo del entonces párroco Arturo Márquez Aguilar y a la colaboración de todo el pueblo izucarense, se restauró el decorado interior templo, aunque con yeserías, las cuales sustituyeron a los retablos de madera estofada.

Lo antes expuesto y muchas razones más hacen del festejo de nuestro templo algo que no debe pasar desapercibido, por lo que se han preparado una serie de actividades culturales entre las que destacan un ciclo de conferencias sobre el patrimonio cultural izucarense y un magno concierto de la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla, el próximo 4 de agosto.

El ciclo de conferencias tuvo lugar desde el pasado mes de junio, contando con la participación de especialistas que participaron el el proyecto de restauración del exconvento dominico en 2010 así como algunos otros que han investigado sobre distintos topicos relacionados con el patrimonio izucarense.

sábado, 17 de marzo de 2012

IN MEMORIAM Manuel Sánchez Cruz




Muchas personas en Izúcar conocían a don Manuel, su labor de muchos años como cronista y promotor de la riqueza cultural del municipio era constante aunque en los últimos meses sus problemas de salud habían disminuido su ritmo de trabajo. Tuve la fortuna de contar con su amistad por muchos años, en los cuales el no solo compartió sus conocimientos sobre historia, o tradiciones de la región, sino anécdotas de vida y sus chistes, los cuales contaba de una manera muy singular, quien platicó con él no me dejará mentir en el sentido de lo entretenido que hacÍa su plática.
Hace unos días don Manuel se nos adelantó en el camino, pero creo que deja un legado muy importante para la sociedad izucarense: su trabajo; autor de cuatro libros e innumerables escritos que presentó en distintas reuniones de cronistas, fue un incansable promotor de Izúcar fuera de Izúcar; siempre comentaba que cuando iba a algún congreso en otro estado obsequiaba algún árbol de la vida o alguno de sus libros; invitado constante a programas de radio o como juez de eventos culturales, siempre buscaba desde cualquier medio que las personas valoraran el patrimonio cultural y la historia de la comunidad.
Una de las cosas que más le enorgullecía era que por más de 25 años dirigió recorridos culturales por los principales lugares de interés turístico y cultural de Izúcar; yo mismo debo decir que lo conocí en uno de los recorridos que dio en el templo y exconvento de Santo Domingo, cuando iba a la secundaria. Para don Manuel una de las grandes satisfacciones que seguramente se llevó es haber visto restaurado Santo Domingo, el comentaba que era un sueño hecho realidad, pues en su opinión no era posible que un edificio como éste no hubiera sido atendido como se debía; eso sí siempre fue colaborador entusiasta del comité de obras de exconvento, pero del verdadero pues decía que el comité actual del exconvento era balín. Sin temor a equivocarme fue el precursor de que se hiciera investigación a detalle sobre el exconvento y quien de alguna manera motivó que actualmente exista todo un grupo multidisciplinario avacado a conocer el papel de la orden dominica en la región izucarense; en unos meses saldrá un articulo póstumo de don Manuel sobre las leyendas en torno a Santo Domingo, el cual forma parte de una revista del Centro INAH Puebla cuyo número tratará sobre los trabajos de restauración en el antiguo convento dominico.
Hasta antes de su fallecimiento estábamos trabajando sobre los festejos por los 400 años de apertura al culto del templo de Santo Domingo, siendo un entusiasta de que se organizara un grupo de personas para desarrollar eventos culturales con este fin; todavía alcanzó a saber que la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla había dado el sí a venir a Izúcar para un concierto conmemorativo, idea que tanto él como el suscrito veníamos maquinando desde hace algún tiempo. También estaba trabajando en su quinto libro que había titulado “Izúcar y sus tradiciones” y cuyo manuscrito casi finalizó; ojala podamos llevar a prensa dicho trabajo, pues sería un gran homenaje para él.
No puedo dejar pasar comentar una situación que al cronista Sánchez le produjo mucha tristeza y molestia, y que igual me atrevo a decir hasta trastocó su ya débil salud; me refiero a la ceremonia de la reposición de la placa del púlpito de Santo Domingo, que se llevó a cabo el 17 de diciembre de 2011; para este evento trabajo mucho tanto desde la concepción misma del asunto como para poder llevarlo a cabo, pero no estuvo presente, algo inconcebible. El motivo principal fue su desencanto al saber que deliberadamente alguien en el Ayuntamiento de Izúcar quitó su nombre de la placa en cuestión, en donde aparecía como promotor de la iniciativa junto con el suscrito; fue un golpe emocional muy fuerte, sobre todo porque el mismo presidente municipal me había garantizado que la placa iba mantenerse con los nombres de los promotores, lo cual fue una mentira. Esta afrenta aun puede remediarse porque existe esa placa, pues la que se puso la mandaron hacer días antes cuanto ya la otra estaba elaborada; esperemos que haya la sensibilidad para enmendar este lamentable error.
Por último solo me queda mencionar que como todos en la vida don Manuel tuvo errores, pero yo me quedo con sus aciertos, sobre todo en lo que concierne a su gran amor por Izúcar; en mi opinión esa es una de sus grandes herencias, pues fue un ejemplo de quien hacia algo por su pueblo. Su legado esta allí en sus obras, sin duda la mejor manera de recordarlo es leyéndolas para que sirvan de motivación a futuras investigaciones sobre la historia y el patrimonio cultural de nuestra región.




LO EXTRAÑAREMOS PERO SEGURAMENTE AHORITA YA ESTA CONTANDO CHISTES EN OTRO LADO O RECABANDO CRONICAS.

Arqlgo. Raúl Martínez Vázquez

*Según decía don Manuel, él era uno de los niños que integraba la banda de guerra de la foto; está tomada en la entrada del templo de Santo Domingo y es como de los años 40´s del siglo pasado.

sábado, 18 de febrero de 2012

UN REENCUENTRO CON LA HISTORIA: EL CASO DE LA REPOSICIÓN DE LA PLACA EN EL TEMPLO DE SANTO DOMINGO, IZÚCAR DE MATAMOROS, PUEBLA*



Hay sucesos del pasado cuyo recuerdo no puede pasar desapercibido, sobre todo en una sociedad como la nuestra, donde cada día es más palpable el olvido de nuestra historia y nuestras raíces culturales; lo anterior es lo que motivó al suscrito y al cronista Manuel Sánchez Cruz, a rescatar del olvido una serie de importantes hechos históricos para nuestra comunidad de origen, Izúcar de Matamoros, en el suroeste del estado de Puebla.


Los hechos en cuestión tienen en común la participación de tres personajes considerados como héroes dentro de la historia nacional, cuyo punto de encuentro remite a un edificio clave para la historia izucarense, el antiguo convento dominico de Santo Domingo, inmueble en uso más antiguo de nuestra ciudad. Fue precisamente en la iglesia conventual, el 16 de diciembre de 1811, que en plena efervescencia de la guerra de independencia, tras finalizar una misa, los insignes curas José María Morelos y Pavón, y Mariano Matamoros y Guridi, desde el púlpito izquierdo invitaron a los izucarenses a sumarse a la lucha por la Independencia. Dicho acontecimiento fue recordado más de un siglo después por un grupo de ciudadanos y las propias autoridades municipales de la época, pues en el año de 1933 se develó una placa en el pulpito referido, siendo la invitada principal para el festejo la heroína revolucionaria doña Carmen Serdán; este hecho quedó plasmado en una fotografía, la cual compartimos en este texto.


En algún momento de la historia del otrora templo dominico, la placa desapareció, quizá a raíz del incendio ocurrido en 1939, por lo cual sabiendo que estaban próximos los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, en 2010 nos acercamos a pedir el apoyo de las autoridades municipales para reponerla; no obstante aunque hubo el compromiso de llevarlo a cabo, esto no fue cumplido. Con el cambio de administración municipal, de nuevo se recurrió a pedir apoyo, esto pues fue el Ayuntamiento de 1933 quien colocó la placa y se consideraba que quien mejor para volverla a colocarla que la autoridad municipal en funciones. Se hizo una propuesta por escrito en la cual no únicamente se contemplaba reponer la placa sino realizar una ceremonia cívica para recordar los 200 años de la batalla en donde las huestes insurgentes al mando de Morelos y Matamoros vencieron a los realistas comandados por el Coronel Miguel Soto Maceda. Un aspecto que consideramos le daría mucho realce al evento fue la idea de invitar a los descendientes de la familia Serdán, pues así como lo hizo doña Carmen años atrás, ellos develarían la placa; además de solicitar el apoyo del ejército mexicano para la parte cívica de la ceremonia.


Con muchos tropiezos en la organización debido a que las autoridades municipales no tuvieron la sensibilidad para darle la debida importancia al evento, pero la fecha llegó, sábado 17 de diciembre de 2011; previo al inicio de la ceremonia se realizó un desfile con algunas escuelas de Izúcar, el cual fue presidido por un contingente militar venido para la ocasión desde la vecina ciudad de Atlixco; se tuvo la participación de un grupo teatral del municipio morelense de Jantetelco, con el cual Izúcar comparte un pasado común centrado en la figura de Mariano Matamoros.


Por parte de la familia Serdán se contó con la presencia del profesor Aquiles Serdán Castro, bisnieto del prócer revolucionario con el mismo nombre, así como la del Lic. Baraquiel Alatriste Martínez Conde, descendiente del general Miguel Cástulo de Alatriste, héroe de la guerra de Reforma y abuelo materno de los Hermanos Serdán, quien por cierto fue fusilado en Izúcar en 1862. Ambas personalidades participaron en la ceremonia cívica en el zócalo izucarense, para después de allí, trasladarse a pie en compañía de las autoridades municipales al templo de Santo Domingo, donde entre repiques y cuetes, fueron recibidos por los mayordomos de los 14 barrios de Izúcar. Ya en el interior, la historia volvió a recrearse ya que así como alguien de los Serdán en 1933 develó una placa conmemorando un hecho de la Independencia, ahora sus descendientes volvieron a hacerlo; como sucedió originalmente estaba presente el presidente municipal de Izúcar y también este momento inolvidable quedó plasmado mediante la fotografía, la cual también compartimos con el lector.


Para concluir esta breve pero significativa crónica únicamente queda invitar a reflexionar lo importante que es recordar los hechos históricos como una manera de fortalecer la identidad y los lazos culturales de una comunidad; lamentablemente no siempre las autoridades son conscientes de esto, por lo cual muchas veces es desde la misma sociedad donde se deben promover iniciativas de esta índole, en donde se reconozca el valor de nuestro pasado.




La historia se volvió a repetir y la placa de nuevo se colocó en el púlpito, pero ahora con otros personajes; en la foto aparecen junto con el presidente municipal de Izúcar, Carlos Gordillo y su esposa, representantes del gobierno federal y estatal, así como los señores Baraquiel Alatriste Martínez Conde y Aquiles Serdán Castro.
















*Esta pequeña colaboracion fue publicada en el suplemento cultural Alebrije, número 63, de la ciudad de Puebla, el pasado mes de enero; agradecemos la invitacion.

sábado, 6 de agosto de 2011

LA PROCESION DE LOS SANTOS EN IZÙCAR DE MATAMOROS

Es en el año de 1575 cuando fue puesto al culto, el templo del convento de Santo Domingo de Guzmán en Izúcar de Matamoros. A partir de esa fecha, los frailes dominicos ya podían celebrar misas, bautizos, casamientos y defunciones en dicha iglesia; desde esa fecha la gente de los catorce barrios prehispánicos de Izúcar, bajo la guía de los religiosos, eligieron como patrón a Santo Domingo de Guzmán.

A medida de que los frailes iniciaron la construcción de un templo católico, en donde existía una pirámide en cada barrio, comenzaron a celebrar las fiestas del santo patrón así como la de Santo Domingo. Hay que tener presente, de que por muchos siglos esta festividad se efectuaba cada día 4 del mes de agosto, y a mediados del siglo XX por orden de la iglesia católica, se cambio la fecha al 8 de agosto.

Tampoco no hay que olvidar que los frailes dominicos desde hace 360 años, fundaron en Izúcar la famosa Cofradía del Santísimo de naturales., que cada tercer domingo de mes celebran la tradicional misa de Minerva, gracias a la unión y devoción que existe entre todos los barrios de Izúcar, hasta la fecha aún persiste esta histórica y hermosa tradición. Considero que en el estado de Puebla, la Santa Cofradía del Santísimo de naturales de Izúcar de Matamoros, es la de mayor antigüedad y tradición, de todas las demás cofradías en el estado, para orgullo de todos los izucarenses.

Además de los demás festejos que durante el año interviene la cofradía, como la Semana Santa, Jueves de Corpus, las romerías a la virgen de Guadalupe, todas estas fiestas son en el templo de Santo Domingo de Guzmán en Izúcar; en cada uno de estos festejos, la cofradía adorna el templo, con las tradicionales artesanías de cucharilla y palma, la cera escamada, y las flores de cacaloxóchitl, que tanta fama le han dado a los artesanos izucarenses.

Desde el año de 1612 fecha en que quedo totalmente terminado el templo dominico en Izúcar, es probable que fuera elevado a la categoría de parroquia, denominada parroquia de Naturales de Santo Domingo de Guzmán.

Es a partir del año de 1641, fecha en que se bendijo la construcción de la parroquia de españoles de Santa María de la Asunción en Izúcar, que tuvo dos parroquias el pueblo, que por muchos siglos funcionaron, la de naturales y la de españoles, desde luego cada una tenía su párroco, hasta el año de 1904, en que por orden del excelentísimo Arzobispo de Puebla de los Ángeles, don Ramón Ibarra y González, se unieron las dos parroquias quedando Santa María de la Asunción como única parroquia. Aunque todas las personas de los catorce barrios le deben obediencia y respeto al párroco, por tradición ellos siguen reconociendo el templo de Santo Domingo como su parroquia.

Como dato curioso, es muy difícil que las personas de los barrios asistan a la parroquia de Santa María de la Asunción, no hay ninguna prohibición, pero toda la gente de los barrios, durante todo el año asiste a misa y celebran sus fiestas en el templo de Santo Domingo de Guzmán en Izúcar.

Algunas personas de edad cuentan que desde el siglo XIX, se inició la tradición de que el santo patrón de cada barrio asistiera en procesión con su gente como muestra de respeto y amistad, tres o dos días antes de la fiesta al templo del patrón Santo Domingo, y como un dato curioso es de que cada vez de que va llegando por la calle la procesión con algún santo, empiezan a repicar las campanas del templo de Santo Domingo dándole la bienvenida al visitante. A partir del año de 1940 no tan solo asistían el patrón de cada barrio a las fiestas, si no también santos, cristos o vírgenes de poblaciones vecinas como Raboso, Putla, Tatetla, todos con su gente y música, en procesión desde su lugar de origen.

Tendrá aproximadamente como treinta años que los voladores de Papantla, como una promesa asisten a Izúcar días antes de la fiesta, y varias veces durante cada día hacen su tradicional rito de volar en mástil exprofeso que se encuentra en el amplio atrio del convento. Con la cooperación económica de la mayoría de la gente que asiste al atrio del templo verlos volar, y el mero día de la conmemoración dichos voladores cargan en sus andas a Santo Domingo de Guzmán, que va al final de la procesión de todos los santos. Una magna procesión que es difícil que haya otra en el país.

Los festejos algunas veces se inician con el novenario y en algunas ocasiones un día antes del festejo con el alba, y repique de campanas del templo, música cohetes y cohetones, y el mero día a las 12 horas se efectúa la santa misa de función concelebrada. Por la tarde la famosa y tradicional procesión de los santos por las calles de la ciudad, para rematar en el bello y amplio atrio del templo, con la escultura de Santo Domingo que va atrás de todos, además de que todos los santos, Cristos y vírgenes visitantes, van en procesión con su respectiva gente del barrio o poblaciones vecinas.

Es digno de admirarse de que cada barrio adorna bellamente con frutas, panes y flores a su patrón, además de que únicamente en ese día del año desfilan en la procesión también el santo apóstol Santiago de cada templo, de los tres que hay en Izúcar con la advocación de este milagroso santo, o sea ese día desfilan en procesión tres esculturas de Santiago Apóstol. Ninguna procesión en todo el año se iguala a la antes mencionada, se queda uno impresionado de ver la cantidad de santos en una sola procesión, con bandas de música y la gran cantidad de gente que asiste con mucha devoción; la procesión sale por algunas calles de la ciudad, para beneplácito de todos los izucarenses. Este año 2009 asistieron a la procesión como visitantes 34 imágenes. Esta es la única procesión en todo el país, donde procesionan tantos santos.

Como ya es una tradición la danza de los Doce Pares de Francia, los Tecuanes y por la noche la quema de los vistosos toritos y fuegos artificiales. Por algunos años ya se estaba perdiendo las tradicionales vendimias de antojitos, como el atole y tamales de pinole, buñuelos, tamales tontos, chile atole, pozole y pambazos, pero últimamente es muy lucida esta fiesta ya que desde una semana antes llegan los juegos mecánicos, toda clase de antojitos mexicanos, además de los puestos de artesanías locales y nacionales.

El barrio de Santa Catarina Contla uno de los barrios de Izúcar, tienen también una escultura de Santo Domingo tallada en madera del milagroso santo, más antigua que la que se venera en el templo de Santo Domingo, con la aclaración de que el 28 de diciembre de 1939 se incendió el templo, a donde se quemó la escultura antigua del santo patrón, el que se encuentre actualmente en el altar mayor la compraron en el año de 1945.

Los invitamos a conocer esta hermosa tradicion de Izúcar, sobre todo ahora que el antiguo convento fue objeto de una restauracion importante con recursos federales, la cual lo hace lucir magnífico sobre todo a la luz de la riqueza de las tradiciones; esperemos que pronto se pueda acceder facilmente ya que el falso comite que lo resguarda se lo ha apropiado para sus intereses.

Cronista Manuel Sánchez Cruz








lunes, 23 de mayo de 2011

Juan de Palafox y su legado en Izúcar




En los próximos días tendrá lugar en Osma, España la beatificación del otrora obispo de Puebla de los Ángeles, Juan de Palafox y Mendoza, figura prominente no solo de la vida religiosa de la Nueva España del siglo XVII sino de la vida civil de la época. Es por lo anterior que quisiéramos compartir algunas reflexiones derivadas de su gestión en la mitra angelopolitana y como esto aun es palpable en la vida religiosa de Izúcar de Matamoros; si bien esto es un trabajo preliminar pues nuestro conocimiento sobre el prelado navarro es básico, vale la pena hacerlo del conocimiento para el blog y pues podría ser un primer granito de arena para un trabajo mas detallado.


Palafox fue obispo de Puebla entre 1640 y 1649, tiempo en el cual pudo visitar gran parte de las parroquias que formaban la diócesis, que en ese momento tenia un territorio muy amplio; Izúcar no fue la excepción pero quizá el punto medular de su gestión fue el proceso de secularizacion de las parroquias; en pocas palabras este proceso consistió en quitar a los religiosos de las ordenes franciscana, dominica y agustina, la administración parroquial que tenían hasta entonces. En el caso de Izúcar, la parroquia estaba a cargo de los padres dominicos quienes había llegado a la región por lo menos desde 1533 para evangelizarla.


Como era de esperarse los religiosos opusieron resistencia al decreto palafoxiano, el cual tenia fundamento en decretos reales, por lo cual se generó un fuerte conflicto; de las tres doctrinas dominicas en la región de la Coatlalpan (región de Izúcar), únicamente la de San Miguel Tilapa paso a manos de un cura diocesano, pues en el caso de las otras dos: Santo Domingo Izúcar y Santa María Tepapayeca, los dominicos no dejaron de prestar servicios parroquiales.


Ante este panorama el obispo Palafox se dio a la tarea de fundar nuevas parroquias en pueblos donde existían curas frailes, como sucedió en Izúcar donde se funda la parroquia de Santa María de la Asunción; el Archivo Parroquial de Izucar resguarda un documento que da fe de la erección de esta nueva parroquia en 1641; quizá lo mas llamativo de esta nueva parroquia es que es denominada de Españoles, denominacion única pues sabemos de otro caso similar en la diócesis poblana.


Si uno observa en muchos lugares de Puebla como Tepeaca, Acatzingo, Huaquechula, Cholula o Huejotzingo, se dará cuenta que existen en la plaza dos iglesias, una de las cuales se asocia a un antiguo convento; pues bien esto se debe al proceso de secularizacion palafoxiano. En el caso de Izúcar, en la plaza principal, el zócalo, en su costado oriente se ubica el templo parroquial de Santa María de la Asunción, sin embargo la parroquia de origen dominico no esta en la plaza sino unas calles al sur, pero responde al mismo patrón.


El cronista de Izúcar, Manuel Sanchez informa que antes de edificarse la parroquia de españoles, estos ocupaban como parroquia el templo de Santiago Apóstol, Santiaguito, como se conoce en Izúcar, templo que correspondia al barrio de Santiago Mihuacan (Sanchez, 2004). Sobre este punto vale la pena comentar dos situaciones: primero hasta donde se tiene conocimiento en ninguna parroquia los españoles tenían un templo especial para su culto, sino lo compartian con naturales y miembros de castas y segundo, de ser esto así no se logra comprender como compaginarían sus ceremonia los indígenas del barrio de Mihuacan con el culto por parte de los peninsulares y demás gente de razón; el mismo cronista Sanchez nos ha platicado acerca de que se rumora que había documentos antiguos que avalaban lo antes dicho en Santiaguito pero es solo un rumor.


Con la disposicion palafoxiana Izúcar tuvo a partir de 1641 dos parroquias que en documentos posteriores se diferenciaron como el curato de españoles (Asunción) y el de naturales (Santo Domingo); por si hubiera alguna duda de esto tanto en documentos del archivo parroquial como en censos levantados en la diócesis aparece dicha distinción. Los dominicos lograron sobrevivir a la tempestad de la secularización pero solo hasta 1755 cuando el obispo de origen canario Domingo Pantaleón Alvarez de Abreu logro que dejaran la parroquia de Santo Domingo al clero diocesano.


Creemos que sin proponérselo don Juan de Palafox contribuyó a fragmentar la unidad religiosa del pueblo de Izúcar en torno a su parroquia, pues con los dos curatos se acrecentó la división entre los naturales, que residian en los barrios y los españoles, residentes en el centro y en las haciendas; aunque parezca difícil de creer esta división aun subsiste en Izúcar y se refleja en muchos aspectos no solo de la vida religiosa sino de la vida civil; la dicotomía centro y barrios sigue mas que vigente y sus raíces se remontan a la epoca de Palafox. Hoy día es dificil que las personas de los barrios acudan a misa a la iglesia parroquial de Asunción pues el centro de sus celebraciones religiosas es el templo de Santo Domingo, la otrora parroquia de naturales. Fue en 1908 durante el episcopado de don Ramón Ibarra y Gonzalez , cuando las dos parroquias que tenia Izúcar se unieron en una sola, quedando como tal la de Asunción (Sánchez, 2004).



Por las carcaterísticas arquitectónicas del templo parroquial de Santa María este pueda asignarse al siglo XVII; dicho edificio es de planta criptocolateral, es decir una nave central con capillas a los lados; su fachada está trabajada en argamasa y tiene como remate una espadaña; el campanario es de dos cuerpos con cupulín rematándolo. El interior en la actualidad es mas bien neoclásico, producto de las remodelaciones que ha sufrido tanto desde finales del siglo XIX como en la segunda mitad del XX.


Desde hace dos años aproximadamente se ha estado redecorando el interior del templo con molduras y yeserías doradas, sin embargo dicho trabajo ha sido bastante deficiente no solo en la calidad de los materiales sino en el concepto mismo; molduras incompletas, marcos fuera de proporción, elementos sin dorar o solo a medio dorar, agregados hechos de tabicon, demeritan la importancia de este templo en Izúcar. Pero porque comentar lo anterior, pues mas que una queja de una mala intervención hay un punto que nos parece necesario resaltar a la luz del origen histórico de templo.



Entre los nuevo agregados al decorado se colocaron unos medallones sobre los arcos de entrada a las capillas laterales, en una de estas se colocó una leyenda en náhuatl (las demás están en latín), zihua pilli, cuya traducción seria mujer noble, en clara alusion a María, patrona del templo. Si bien estamos conscientes de los cambio litúrgicos que puede tener un templo, en este caso creemos se ha presentado un falso histórico en el edificio, esto porque si siempre se ha denominado a la parroquia de españoles, en pleno siglo XXI se da la ocurrencia de poner algo en lengua indígena, con lo cual se esta olvidado el origen del inmueble y la separación social que manifestó; ni siquiera en el templo parroquial de los naturales, la actual iglesia de Santo Domingo hay leyendas de este tipo, lo cual no seria raro si se considera el origen histórico del mismo.



Como colofón únicamente podemos resaltar que la influencia de Juan de Palafox no solo dejó huella en la ciudad de Puebla sino que tambien permeó hacia otros rincones de su querida diócesis de Puebla; para quien poco o nada sabia de este obispo vale la pena invitarlo a conocer su interesante vida no solo por cuestiones religiosas sino por sus aportes a distintos aspectos de la entonces sociedad virreinal; lo anterior es solo una sucinta reflexión de algo muy local pero Palafox fue mas y es sin duda un personaje clave para la historia de Puebla.





lunes, 20 de diciembre de 2010

HISTÓRICO SISTEMA HIDRAÚLICO DE IZÚCAR DE MATAMOROS


A la llegada de los conquistadores a Itzocan, una de las cosas que llamó más la atención a Hernán Cortés fue la cantidad de acequias tan bien trazadas y distribuidas por todo el pueblo, las cuales se surten de agua del río Nexapa, conduciéndola para el uso doméstico, para el riego de sus huertas y campos de cultivo. La mayoría de estas acequias son prehispánicas, solamente una fue construida en la época de la colonia, en el año de 1553, siendo Corregidor de Izúcar don Francisco Díaz de Vargas y Villerino.

La mencionada acequia inicia su tramo dentro de la ciudad del lado oriente de las casas de las calles de Zaragoza, continua por Ayuntamiento y subterráneamente atraviesa la calle Independencia para salir al costado oriente del atrio del exconvento de Santo Domingo de Guzmán.

Esta agua fue donación de las autoridades del pueblo de Tatetla para surtir de tan preciado líquido al monasterio dominico que no contaba con agua, antes de la fecha señalada, con la condición de que los naturales de Izúcar construyeran la acequia y un partidor donde ellos lo creyeran conveniente.

Debido a la privilegiada posición geográfica en que se encuentra Izúcar de Matamoros, la ciudad fue construida sobre un declive de norte a sur; tiene siglos que por gravedad se conduce el agua por las acequias, que se surten del río Nexapa para regar sus huertas y campos de cultivo.

En el siglo XIX las autoridades de Izúcar construyeron seis ARCAS, para surtir de agua a la ciudad. Dichas arcas las edificaron aparentemente en línea de norte a sur, la primera arca se encuentra donde se inició el acueducto (hoy puente los arcos).

La segunda arca se encontraba enfrente del lado Oriente de la Gasolinera de Los Pinos, se ignora como se esfumó esta arca. La tercera arca de agua se encuentra en la esquina del atrio del Templo de Santiaguito. La cuarta esta junto a la famosa Pila de agua la “Conchita” en la Avenida Centenario. La quinta arca se encuentra en la esquina de Avenida Centenario y Plaza de la Constitución y por tubería llegaba a la Fuente Central Municipal, para distribuirla a los diferentes rumbos de las casas de la ciudad. Finalmente la sexta arca de agua está en la esquina de la Plaza de la Constitución y la calle Francisco I. Madero.
Desde su construcción estas arcas se surtían del río Nexapa, su misión era de almacenar asentar y distribuir el agua, para continuar con el mismo procedimiento a las demás arcas, para finalmente llegar a las diferentes fuentes municipales y distribuir el agua por toda la ciudad. Por bastante tiempo Izúcar consumió agua del río, para el uso doméstico.

En la mayoría de las casas de la ciudad, se contaba con un filtro de piedra con la forma de un barquillo, los cuales eran colocados en los muebles de madera llamados “FORMEROS”, se colocaba una olla de barro para recibir el agua filtrada la cual siempre estaba fresca y cristalina.

El 20 de noviembre de 1934, fecha inolvidable para los izucarenses, la Honorable Junta de Mejoras Materiales de Izúcar, siendo Presidente de la misma el Sr. Porfirio García, don Rafael Cruz S. Secretario, se introdujo el agua potable a la ciudad. Por lo tanto durante algún tiempo Izúcar de Matamoros siguió consumiendo agua del río, además de agua potable, la del rio en algunas partes de la ciudad aun llega por gravedad y continúan regando sus huertas y campos de cultivo.

En Izúcar de Matamoros desde el inicio de la época colonial, los siete barrios Orientales, cuentan con el famoso Libro de Aguas, donde están asentados la dotación de agua que le corresponde a cada barrio, como También los siete Barrios Occidentales tienen su libro de aguas, donde el representante de dichos barrios lleva el control, únicamente hay que tener presente que los barrios occidentales por bastantes años no contaban con agua rodante ,la tuvieron después de que se hizo la acequia colonial antes mencionada ,como también los 7 barrios orientales, cuentan con su representante de aguas ,continuamente la gente de los barrios orientales hacen la limpieza de sus acequias y los barrios occidentales de la misma forma limpian las suyas, esto se efectúa desde la época prehispánica. Que ya era una tradición que se realizaba en el XII mes del calendario azteca XIUHUITL, cuya festividad la denominaban”OCHPANIZTLI, días de barrer las calles y calzadas, y la de hacer limpieza de templos, casas, baños (temascales), acequias y ríos.
Finalmente recordando esos felices días, en ese tiempo, la cita de la juventud y toda la gente era ir a nadar al famoso rio Nexapa, había cuatro posas adonde nos echábamos clavados; la primera posa se encontraba en el rio, a la altura de la calle Abasolo, la segunda a la altura de la calle Aldama, la tercera a la altura de la calle Allende y la cuarta a espaldas del antiguo Teatro Matamoros hoy Auditorio, la tercera y la cuarta eran las posas mas hondas. En esos felices tiempos no había distinción de clases, todo mundo se bañaba, en la posa que el quería; inclusive también se iban a bañar las chicas de los centros nocturnos.


CRONISTA E HISTORIADOR.

Manuel Sánchez Cruz

martes, 19 de octubre de 2010

IRRIGACION Y ESPACIO EN UN PUEBLO MEXICANO Reflexiones de un pasado prehispánico

Hace más de 30 años el antropólogo holandés Jan Karremans se dio a la tarea de realizar una investigación acerca de la relación entre los barrios de Izúcar con el sistema de irrigación mediante canales que todavia surcan en la actualidad la mancha urbana izucarense; de acuerdo al cronista de Izúcar Manuel Sánchez y a otras personas de edad, el referido investigador vivio entre la gente de los barrios el ceremonial asociado con el sistema de irrigación, con lo cual obtuvo importantes datos para realizar una publicación bajo los auspicios de la Universidad de Leiden, Holanda, una de las mas reconocidas no solo de ese pais sino de toda Europa; lamentablemente su trabajo es poco conocido entre los izucarenses por lo cual para subsanar de alguna manera esto, nos dimos a la tarea de traducir un articulo de Karremans, donde de alguna manera sintetiza parte de los resultados de su trabajo de campo; bajo un perspectiva estructuralista, la obra del holandés enfatiza el papel clave que tuvo el pasado prehispanico en las tradiciones que todavía a la fecha sigue realizando la gente de los barrios de Izúcar. Hace algunos días, a traves de las redes sociales el Cronista Sánchez logró hacer contacto con Jan Karremans, quien vive en Nicaragua; lo anterior permitió saber que el documento principal donde plasma su trabajo no se encuentra traducido al español (está en holandés) y que no pudo concluirlo del todo pues fue llamado a elaborar otro proyecto. No obstante ya desde hace algún tiempo su servidor consiguió el articulo mencionado anteriormente, por lo cual ponemos a disposición del público interesado, un pdf con la traducción del inglés; esperamos que la lectura del mismo pueda servir para profundizar en el estudio de las tradiciones de nuestra comunidad, sobre todo considerandolo este valioso patrimonio intangible. El pdf se puede descargar del siguiente enlace y tiene el nombre Irrigación y Espacio:

sábado, 9 de octubre de 2010

Izucar y Tepapayeca, dos fundaciones dominicanas en la antigua Coatlalpan 1551-2008

A continuación compartimos un artículo publicado hace dos años en el tomo IV del Anuario Dominicano, el cual dedicó varios de sus articulos a la presencia dominica en el estado de Puebla; el texto en cuestión hace una revision historica tanto de los antiguos monasterios de Izucar y Tepapayeca, asi como algunas consideraciones sobre su arquitectura y la conservacion de los inmuebles; este solo fue el primer paso para sacar a la luz la importancia de ambos monumentos, lo cual se está materializando con los trabajos de restauracion que se realizan en estos dias en Santo Domingo de Izúcar; pueden descargarlo en PDF del siguente enlace, donde aparece como Izucar Tepapayeca: