sábado, 6 de agosto de 2011

LA PROCESION DE LOS SANTOS EN IZÙCAR DE MATAMOROS

Es en el año de 1575 cuando fue puesto al culto, el templo del convento de Santo Domingo de Guzmán en Izúcar de Matamoros. A partir de esa fecha, los frailes dominicos ya podían celebrar misas, bautizos, casamientos y defunciones en dicha iglesia; desde esa fecha la gente de los catorce barrios prehispánicos de Izúcar, bajo la guía de los religiosos, eligieron como patrón a Santo Domingo de Guzmán.

A medida de que los frailes iniciaron la construcción de un templo católico, en donde existía una pirámide en cada barrio, comenzaron a celebrar las fiestas del santo patrón así como la de Santo Domingo. Hay que tener presente, de que por muchos siglos esta festividad se efectuaba cada día 4 del mes de agosto, y a mediados del siglo XX por orden de la iglesia católica, se cambio la fecha al 8 de agosto.

Tampoco no hay que olvidar que los frailes dominicos desde hace 360 años, fundaron en Izúcar la famosa Cofradía del Santísimo de naturales., que cada tercer domingo de mes celebran la tradicional misa de Minerva, gracias a la unión y devoción que existe entre todos los barrios de Izúcar, hasta la fecha aún persiste esta histórica y hermosa tradición. Considero que en el estado de Puebla, la Santa Cofradía del Santísimo de naturales de Izúcar de Matamoros, es la de mayor antigüedad y tradición, de todas las demás cofradías en el estado, para orgullo de todos los izucarenses.

Además de los demás festejos que durante el año interviene la cofradía, como la Semana Santa, Jueves de Corpus, las romerías a la virgen de Guadalupe, todas estas fiestas son en el templo de Santo Domingo de Guzmán en Izúcar; en cada uno de estos festejos, la cofradía adorna el templo, con las tradicionales artesanías de cucharilla y palma, la cera escamada, y las flores de cacaloxóchitl, que tanta fama le han dado a los artesanos izucarenses.

Desde el año de 1612 fecha en que quedo totalmente terminado el templo dominico en Izúcar, es probable que fuera elevado a la categoría de parroquia, denominada parroquia de Naturales de Santo Domingo de Guzmán.

Es a partir del año de 1641, fecha en que se bendijo la construcción de la parroquia de españoles de Santa María de la Asunción en Izúcar, que tuvo dos parroquias el pueblo, que por muchos siglos funcionaron, la de naturales y la de españoles, desde luego cada una tenía su párroco, hasta el año de 1904, en que por orden del excelentísimo Arzobispo de Puebla de los Ángeles, don Ramón Ibarra y González, se unieron las dos parroquias quedando Santa María de la Asunción como única parroquia. Aunque todas las personas de los catorce barrios le deben obediencia y respeto al párroco, por tradición ellos siguen reconociendo el templo de Santo Domingo como su parroquia.

Como dato curioso, es muy difícil que las personas de los barrios asistan a la parroquia de Santa María de la Asunción, no hay ninguna prohibición, pero toda la gente de los barrios, durante todo el año asiste a misa y celebran sus fiestas en el templo de Santo Domingo de Guzmán en Izúcar.

Algunas personas de edad cuentan que desde el siglo XIX, se inició la tradición de que el santo patrón de cada barrio asistiera en procesión con su gente como muestra de respeto y amistad, tres o dos días antes de la fiesta al templo del patrón Santo Domingo, y como un dato curioso es de que cada vez de que va llegando por la calle la procesión con algún santo, empiezan a repicar las campanas del templo de Santo Domingo dándole la bienvenida al visitante. A partir del año de 1940 no tan solo asistían el patrón de cada barrio a las fiestas, si no también santos, cristos o vírgenes de poblaciones vecinas como Raboso, Putla, Tatetla, todos con su gente y música, en procesión desde su lugar de origen.

Tendrá aproximadamente como treinta años que los voladores de Papantla, como una promesa asisten a Izúcar días antes de la fiesta, y varias veces durante cada día hacen su tradicional rito de volar en mástil exprofeso que se encuentra en el amplio atrio del convento. Con la cooperación económica de la mayoría de la gente que asiste al atrio del templo verlos volar, y el mero día de la conmemoración dichos voladores cargan en sus andas a Santo Domingo de Guzmán, que va al final de la procesión de todos los santos. Una magna procesión que es difícil que haya otra en el país.

Los festejos algunas veces se inician con el novenario y en algunas ocasiones un día antes del festejo con el alba, y repique de campanas del templo, música cohetes y cohetones, y el mero día a las 12 horas se efectúa la santa misa de función concelebrada. Por la tarde la famosa y tradicional procesión de los santos por las calles de la ciudad, para rematar en el bello y amplio atrio del templo, con la escultura de Santo Domingo que va atrás de todos, además de que todos los santos, Cristos y vírgenes visitantes, van en procesión con su respectiva gente del barrio o poblaciones vecinas.

Es digno de admirarse de que cada barrio adorna bellamente con frutas, panes y flores a su patrón, además de que únicamente en ese día del año desfilan en la procesión también el santo apóstol Santiago de cada templo, de los tres que hay en Izúcar con la advocación de este milagroso santo, o sea ese día desfilan en procesión tres esculturas de Santiago Apóstol. Ninguna procesión en todo el año se iguala a la antes mencionada, se queda uno impresionado de ver la cantidad de santos en una sola procesión, con bandas de música y la gran cantidad de gente que asiste con mucha devoción; la procesión sale por algunas calles de la ciudad, para beneplácito de todos los izucarenses. Este año 2009 asistieron a la procesión como visitantes 34 imágenes. Esta es la única procesión en todo el país, donde procesionan tantos santos.

Como ya es una tradición la danza de los Doce Pares de Francia, los Tecuanes y por la noche la quema de los vistosos toritos y fuegos artificiales. Por algunos años ya se estaba perdiendo las tradicionales vendimias de antojitos, como el atole y tamales de pinole, buñuelos, tamales tontos, chile atole, pozole y pambazos, pero últimamente es muy lucida esta fiesta ya que desde una semana antes llegan los juegos mecánicos, toda clase de antojitos mexicanos, además de los puestos de artesanías locales y nacionales.

El barrio de Santa Catarina Contla uno de los barrios de Izúcar, tienen también una escultura de Santo Domingo tallada en madera del milagroso santo, más antigua que la que se venera en el templo de Santo Domingo, con la aclaración de que el 28 de diciembre de 1939 se incendió el templo, a donde se quemó la escultura antigua del santo patrón, el que se encuentre actualmente en el altar mayor la compraron en el año de 1945.

Los invitamos a conocer esta hermosa tradicion de Izúcar, sobre todo ahora que el antiguo convento fue objeto de una restauracion importante con recursos federales, la cual lo hace lucir magnífico sobre todo a la luz de la riqueza de las tradiciones; esperemos que pronto se pueda acceder facilmente ya que el falso comite que lo resguarda se lo ha apropiado para sus intereses.

Cronista Manuel Sánchez Cruz








lunes, 23 de mayo de 2011

Juan de Palafox y su legado en Izúcar




En los próximos días tendrá lugar en Osma, España la beatificación del otrora obispo de Puebla de los Ángeles, Juan de Palafox y Mendoza, figura prominente no solo de la vida religiosa de la Nueva España del siglo XVII sino de la vida civil de la época. Es por lo anterior que quisiéramos compartir algunas reflexiones derivadas de su gestión en la mitra angelopolitana y como esto aun es palpable en la vida religiosa de Izúcar de Matamoros; si bien esto es un trabajo preliminar pues nuestro conocimiento sobre el prelado navarro es básico, vale la pena hacerlo del conocimiento para el blog y pues podría ser un primer granito de arena para un trabajo mas detallado.


Palafox fue obispo de Puebla entre 1640 y 1649, tiempo en el cual pudo visitar gran parte de las parroquias que formaban la diócesis, que en ese momento tenia un territorio muy amplio; Izúcar no fue la excepción pero quizá el punto medular de su gestión fue el proceso de secularizacion de las parroquias; en pocas palabras este proceso consistió en quitar a los religiosos de las ordenes franciscana, dominica y agustina, la administración parroquial que tenían hasta entonces. En el caso de Izúcar, la parroquia estaba a cargo de los padres dominicos quienes había llegado a la región por lo menos desde 1533 para evangelizarla.


Como era de esperarse los religiosos opusieron resistencia al decreto palafoxiano, el cual tenia fundamento en decretos reales, por lo cual se generó un fuerte conflicto; de las tres doctrinas dominicas en la región de la Coatlalpan (región de Izúcar), únicamente la de San Miguel Tilapa paso a manos de un cura diocesano, pues en el caso de las otras dos: Santo Domingo Izúcar y Santa María Tepapayeca, los dominicos no dejaron de prestar servicios parroquiales.


Ante este panorama el obispo Palafox se dio a la tarea de fundar nuevas parroquias en pueblos donde existían curas frailes, como sucedió en Izúcar donde se funda la parroquia de Santa María de la Asunción; el Archivo Parroquial de Izucar resguarda un documento que da fe de la erección de esta nueva parroquia en 1641; quizá lo mas llamativo de esta nueva parroquia es que es denominada de Españoles, denominacion única pues sabemos de otro caso similar en la diócesis poblana.


Si uno observa en muchos lugares de Puebla como Tepeaca, Acatzingo, Huaquechula, Cholula o Huejotzingo, se dará cuenta que existen en la plaza dos iglesias, una de las cuales se asocia a un antiguo convento; pues bien esto se debe al proceso de secularizacion palafoxiano. En el caso de Izúcar, en la plaza principal, el zócalo, en su costado oriente se ubica el templo parroquial de Santa María de la Asunción, sin embargo la parroquia de origen dominico no esta en la plaza sino unas calles al sur, pero responde al mismo patrón.


El cronista de Izúcar, Manuel Sanchez informa que antes de edificarse la parroquia de españoles, estos ocupaban como parroquia el templo de Santiago Apóstol, Santiaguito, como se conoce en Izúcar, templo que correspondia al barrio de Santiago Mihuacan (Sanchez, 2004). Sobre este punto vale la pena comentar dos situaciones: primero hasta donde se tiene conocimiento en ninguna parroquia los españoles tenían un templo especial para su culto, sino lo compartian con naturales y miembros de castas y segundo, de ser esto así no se logra comprender como compaginarían sus ceremonia los indígenas del barrio de Mihuacan con el culto por parte de los peninsulares y demás gente de razón; el mismo cronista Sanchez nos ha platicado acerca de que se rumora que había documentos antiguos que avalaban lo antes dicho en Santiaguito pero es solo un rumor.


Con la disposicion palafoxiana Izúcar tuvo a partir de 1641 dos parroquias que en documentos posteriores se diferenciaron como el curato de españoles (Asunción) y el de naturales (Santo Domingo); por si hubiera alguna duda de esto tanto en documentos del archivo parroquial como en censos levantados en la diócesis aparece dicha distinción. Los dominicos lograron sobrevivir a la tempestad de la secularización pero solo hasta 1755 cuando el obispo de origen canario Domingo Pantaleón Alvarez de Abreu logro que dejaran la parroquia de Santo Domingo al clero diocesano.


Creemos que sin proponérselo don Juan de Palafox contribuyó a fragmentar la unidad religiosa del pueblo de Izúcar en torno a su parroquia, pues con los dos curatos se acrecentó la división entre los naturales, que residian en los barrios y los españoles, residentes en el centro y en las haciendas; aunque parezca difícil de creer esta división aun subsiste en Izúcar y se refleja en muchos aspectos no solo de la vida religiosa sino de la vida civil; la dicotomía centro y barrios sigue mas que vigente y sus raíces se remontan a la epoca de Palafox. Hoy día es dificil que las personas de los barrios acudan a misa a la iglesia parroquial de Asunción pues el centro de sus celebraciones religiosas es el templo de Santo Domingo, la otrora parroquia de naturales. Fue en 1908 durante el episcopado de don Ramón Ibarra y Gonzalez , cuando las dos parroquias que tenia Izúcar se unieron en una sola, quedando como tal la de Asunción (Sánchez, 2004).



Por las carcaterísticas arquitectónicas del templo parroquial de Santa María este pueda asignarse al siglo XVII; dicho edificio es de planta criptocolateral, es decir una nave central con capillas a los lados; su fachada está trabajada en argamasa y tiene como remate una espadaña; el campanario es de dos cuerpos con cupulín rematándolo. El interior en la actualidad es mas bien neoclásico, producto de las remodelaciones que ha sufrido tanto desde finales del siglo XIX como en la segunda mitad del XX.


Desde hace dos años aproximadamente se ha estado redecorando el interior del templo con molduras y yeserías doradas, sin embargo dicho trabajo ha sido bastante deficiente no solo en la calidad de los materiales sino en el concepto mismo; molduras incompletas, marcos fuera de proporción, elementos sin dorar o solo a medio dorar, agregados hechos de tabicon, demeritan la importancia de este templo en Izúcar. Pero porque comentar lo anterior, pues mas que una queja de una mala intervención hay un punto que nos parece necesario resaltar a la luz del origen histórico de templo.



Entre los nuevo agregados al decorado se colocaron unos medallones sobre los arcos de entrada a las capillas laterales, en una de estas se colocó una leyenda en náhuatl (las demás están en latín), zihua pilli, cuya traducción seria mujer noble, en clara alusion a María, patrona del templo. Si bien estamos conscientes de los cambio litúrgicos que puede tener un templo, en este caso creemos se ha presentado un falso histórico en el edificio, esto porque si siempre se ha denominado a la parroquia de españoles, en pleno siglo XXI se da la ocurrencia de poner algo en lengua indígena, con lo cual se esta olvidado el origen del inmueble y la separación social que manifestó; ni siquiera en el templo parroquial de los naturales, la actual iglesia de Santo Domingo hay leyendas de este tipo, lo cual no seria raro si se considera el origen histórico del mismo.



Como colofón únicamente podemos resaltar que la influencia de Juan de Palafox no solo dejó huella en la ciudad de Puebla sino que tambien permeó hacia otros rincones de su querida diócesis de Puebla; para quien poco o nada sabia de este obispo vale la pena invitarlo a conocer su interesante vida no solo por cuestiones religiosas sino por sus aportes a distintos aspectos de la entonces sociedad virreinal; lo anterior es solo una sucinta reflexión de algo muy local pero Palafox fue mas y es sin duda un personaje clave para la historia de Puebla.





lunes, 20 de diciembre de 2010

HISTÓRICO SISTEMA HIDRAÚLICO DE IZÚCAR DE MATAMOROS


A la llegada de los conquistadores a Itzocan, una de las cosas que llamó más la atención a Hernán Cortés fue la cantidad de acequias tan bien trazadas y distribuidas por todo el pueblo, las cuales se surten de agua del río Nexapa, conduciéndola para el uso doméstico, para el riego de sus huertas y campos de cultivo. La mayoría de estas acequias son prehispánicas, solamente una fue construida en la época de la colonia, en el año de 1553, siendo Corregidor de Izúcar don Francisco Díaz de Vargas y Villerino.

La mencionada acequia inicia su tramo dentro de la ciudad del lado oriente de las casas de las calles de Zaragoza, continua por Ayuntamiento y subterráneamente atraviesa la calle Independencia para salir al costado oriente del atrio del exconvento de Santo Domingo de Guzmán.

Esta agua fue donación de las autoridades del pueblo de Tatetla para surtir de tan preciado líquido al monasterio dominico que no contaba con agua, antes de la fecha señalada, con la condición de que los naturales de Izúcar construyeran la acequia y un partidor donde ellos lo creyeran conveniente.

Debido a la privilegiada posición geográfica en que se encuentra Izúcar de Matamoros, la ciudad fue construida sobre un declive de norte a sur; tiene siglos que por gravedad se conduce el agua por las acequias, que se surten del río Nexapa para regar sus huertas y campos de cultivo.

En el siglo XIX las autoridades de Izúcar construyeron seis ARCAS, para surtir de agua a la ciudad. Dichas arcas las edificaron aparentemente en línea de norte a sur, la primera arca se encuentra donde se inició el acueducto (hoy puente los arcos).

La segunda arca se encontraba enfrente del lado Oriente de la Gasolinera de Los Pinos, se ignora como se esfumó esta arca. La tercera arca de agua se encuentra en la esquina del atrio del Templo de Santiaguito. La cuarta esta junto a la famosa Pila de agua la “Conchita” en la Avenida Centenario. La quinta arca se encuentra en la esquina de Avenida Centenario y Plaza de la Constitución y por tubería llegaba a la Fuente Central Municipal, para distribuirla a los diferentes rumbos de las casas de la ciudad. Finalmente la sexta arca de agua está en la esquina de la Plaza de la Constitución y la calle Francisco I. Madero.
Desde su construcción estas arcas se surtían del río Nexapa, su misión era de almacenar asentar y distribuir el agua, para continuar con el mismo procedimiento a las demás arcas, para finalmente llegar a las diferentes fuentes municipales y distribuir el agua por toda la ciudad. Por bastante tiempo Izúcar consumió agua del río, para el uso doméstico.

En la mayoría de las casas de la ciudad, se contaba con un filtro de piedra con la forma de un barquillo, los cuales eran colocados en los muebles de madera llamados “FORMEROS”, se colocaba una olla de barro para recibir el agua filtrada la cual siempre estaba fresca y cristalina.

El 20 de noviembre de 1934, fecha inolvidable para los izucarenses, la Honorable Junta de Mejoras Materiales de Izúcar, siendo Presidente de la misma el Sr. Porfirio García, don Rafael Cruz S. Secretario, se introdujo el agua potable a la ciudad. Por lo tanto durante algún tiempo Izúcar de Matamoros siguió consumiendo agua del río, además de agua potable, la del rio en algunas partes de la ciudad aun llega por gravedad y continúan regando sus huertas y campos de cultivo.

En Izúcar de Matamoros desde el inicio de la época colonial, los siete barrios Orientales, cuentan con el famoso Libro de Aguas, donde están asentados la dotación de agua que le corresponde a cada barrio, como También los siete Barrios Occidentales tienen su libro de aguas, donde el representante de dichos barrios lleva el control, únicamente hay que tener presente que los barrios occidentales por bastantes años no contaban con agua rodante ,la tuvieron después de que se hizo la acequia colonial antes mencionada ,como también los 7 barrios orientales, cuentan con su representante de aguas ,continuamente la gente de los barrios orientales hacen la limpieza de sus acequias y los barrios occidentales de la misma forma limpian las suyas, esto se efectúa desde la época prehispánica. Que ya era una tradición que se realizaba en el XII mes del calendario azteca XIUHUITL, cuya festividad la denominaban”OCHPANIZTLI, días de barrer las calles y calzadas, y la de hacer limpieza de templos, casas, baños (temascales), acequias y ríos.
Finalmente recordando esos felices días, en ese tiempo, la cita de la juventud y toda la gente era ir a nadar al famoso rio Nexapa, había cuatro posas adonde nos echábamos clavados; la primera posa se encontraba en el rio, a la altura de la calle Abasolo, la segunda a la altura de la calle Aldama, la tercera a la altura de la calle Allende y la cuarta a espaldas del antiguo Teatro Matamoros hoy Auditorio, la tercera y la cuarta eran las posas mas hondas. En esos felices tiempos no había distinción de clases, todo mundo se bañaba, en la posa que el quería; inclusive también se iban a bañar las chicas de los centros nocturnos.


CRONISTA E HISTORIADOR.

Manuel Sánchez Cruz

martes, 19 de octubre de 2010

IRRIGACION Y ESPACIO EN UN PUEBLO MEXICANO Reflexiones de un pasado prehispánico

Hace más de 30 años el antropólogo holandés Jan Karremans se dio a la tarea de realizar una investigación acerca de la relación entre los barrios de Izúcar con el sistema de irrigación mediante canales que todavia surcan en la actualidad la mancha urbana izucarense; de acuerdo al cronista de Izúcar Manuel Sánchez y a otras personas de edad, el referido investigador vivio entre la gente de los barrios el ceremonial asociado con el sistema de irrigación, con lo cual obtuvo importantes datos para realizar una publicación bajo los auspicios de la Universidad de Leiden, Holanda, una de las mas reconocidas no solo de ese pais sino de toda Europa; lamentablemente su trabajo es poco conocido entre los izucarenses por lo cual para subsanar de alguna manera esto, nos dimos a la tarea de traducir un articulo de Karremans, donde de alguna manera sintetiza parte de los resultados de su trabajo de campo; bajo un perspectiva estructuralista, la obra del holandés enfatiza el papel clave que tuvo el pasado prehispanico en las tradiciones que todavía a la fecha sigue realizando la gente de los barrios de Izúcar. Hace algunos días, a traves de las redes sociales el Cronista Sánchez logró hacer contacto con Jan Karremans, quien vive en Nicaragua; lo anterior permitió saber que el documento principal donde plasma su trabajo no se encuentra traducido al español (está en holandés) y que no pudo concluirlo del todo pues fue llamado a elaborar otro proyecto. No obstante ya desde hace algún tiempo su servidor consiguió el articulo mencionado anteriormente, por lo cual ponemos a disposición del público interesado, un pdf con la traducción del inglés; esperamos que la lectura del mismo pueda servir para profundizar en el estudio de las tradiciones de nuestra comunidad, sobre todo considerandolo este valioso patrimonio intangible. El pdf se puede descargar del siguiente enlace y tiene el nombre Irrigación y Espacio:



sábado, 9 de octubre de 2010

Izucar y Tepapayeca, dos fundaciones dominicanas en la antigua Coatlalpan 1551-2008

A continuación compartimos un artículo publicado hace dos años en el tomo IV del Anuario Dominicano, el cual dedicó varios de sus articulos a la presencia dominica en el estado de Puebla; el texto en cuestión hace una revision historica tanto de los antiguos monasterios de Izucar y Tepapayeca, asi como algunas consideraciones sobre su arquitectura y la conservacion de los inmuebles; este solo fue el primer paso para sacar a la luz la importancia de ambos monumentos, lo cual se está materializando con los trabajos de restauracion que se realizan en estos dias en Santo Domingo de Izúcar; pueden descargarlo en PDF del siguente enlace, donde aparece como Izucar Tepapayeca:






domingo, 5 de septiembre de 2010

LA PLACA DE SANTO DOMINGO: A PROPÓSITO DEL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN Y EL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA


Además de la riqueza arquitectónica y artística que guarda el antiguo conjunto conventual de Santo Domingo de Izúcar, hay un hecho histórico que nos gustaria compartir no solo con la comunidad izucarense, sino con todos aquellos mexicanos interesados en la historia patria, sobre todo considerando que en este 2010 se celebra el Centenario del Inicio de la Revolución y el Bicentenario del Inicio de la Independencia.


Nos referimos a la colocación de una placa conmemorativa en el púlpito izquierdo (el del lado del Sagrario), la cual recoradaba que el día 17 de diciembre de 1811, los dos próceres insurgentes y curas, José María Morelos y Mariano Matamoros, arengaron al pueblo izucarense a luchar por la Independencia, despues de celebrar misa.


Pero el hecho de enlace entre estos dos momentos claves para la historia nacional es que el 17 de diciembre del año 1933, la heroína revolucionaria Carmen Serdán acudió a develar la placa, lo cual queda testimoniado en una foto que compartimos en el blog y la cual la obtuvimos del acervo del Comite de Obras de Restauración del Templo y Convento de Santo Domingo A. C.


Es probable que la placa haya desaparecido con el incendio de 1939, por lo cual sería sumamente importante que esta se repusiera, considerando los festejos del bicentenario; era idea del comite antes mencionado financiar la reposicion pero debido a que le fue quitado su fuente de financiamiento por parte del párroco anterior de Izucar esto ya no se pudo realizar.


El cronista de Izúcar Manuel Sánchez ha estado realizando gestiones para buscar algún patrocinador de la placa, por lo cual esperamos que esto llegue a buen fin, pues sin duda un hecho como este no puede pasar desapercibido, sobre todo en el marco de los festejos del bicentenario.
Arqlgo. Raúl M. V.

sábado, 4 de septiembre de 2010

HISTORIA DEL PAN EN IZUCAR DE MATAMOROS









A la llegada de los españoles a la región, enseñaron a sembrar y a cosechar el trigo, alimento importante en su dieta. Desde el año de 1549, ya había algunas haciendas cerealeras en la región, y en varias partes ya se sembraba trigo, como también ya había españoles que tenían uno que otro molinito, donde se fabricaba la harina para hacer el pan.
Luego de moler el trigo, la harina se embasaba en sacos de 46 kilogramos, que equivalía a cuatro arrobas de 11.500 kilogramos cada arroba; la arroba es la medida de peso que siempre ha usado la gente de los barrios y viene desde la colonia; cabe aclarar que actualmente los bultos de harina pesan en algunos casos solo 40 kilogramos.
A mediados del siglo XVII, a la mayoría de panaderías de la Nueva España, las denominaban amasijos, posteriormente fueron bizcocherías y panaderías. Desde su fundación en la ciudad de Puebla de los Ángeles, proliferaron los amasijos, al igual que en las poblaciones del sur del estado, donde se elaboraba el pan tipo europeo, con una gran variedad de estilos de pan dulce, o el llamado pan francés. Puebla desde su fundación sobresalió sobre los demás estados del país, en panaderías y en la fabricación del aun famoso “pan poblano”.
TRADICIONAL PAN ESTILO EUTROPEO
Después de la conquista el pan se convierte en parte indispensable de la alimentación cotidiana del mexicano, particularmente en Izúcar de Matamoros; una de tantas bellas tradiciones que tiene Izúcar, es el famoso PAN DEL BARRIO O PAN QUINTALERO.
Los izucarenses por mucho tiempo elaboraron y elaboran el pan tipo europeo, pero como siempre la creatividad de los artesanos izucarenses llevó a inventar otro tipo de pan totalmente muy diferente al europeo, tanto en forma, variedad y lo principal en el sabor, que tanta fama le ha dado al pan del barrio de Izùcar
Tiene aproximadamente 260 años, que lo viene elaborando la gente de los barrios de Izúcar; tal vez sea la única parte en el país, que produzca este tipo de pan además de su continuidad variedad y antigüedad.
De este tipo de pan lo hacen de dos sabores, lo endulzan con azúcar granulada, o lo endulzan con piloncillo o panela, además del pan de sal, las llamadas “rayadas”. Una opinión personal es que es mas sabroso el pan endulzado con piloncillo, aun mas si va acompañado de un buen jarro de espumoso chocolate de agua “estilo del barrio”, todo un manjar; es paradójico que aún hay personas de Izúcar que no han saboreado este tipo de pan, mucho menos con chocolate de agua (xocolatl).
Como dato histórico, el emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin diariamente tomaba de 30 a 40 tazas de xocolatl, por que era muy alimenticio. Además recuerdo con nostalgia que cuando íbamos a la escuela, en lugar de torta llevábamos un pan rayado del barrio, con frijoles, queso y tornachiles, o una rayada con sardina y queso añejo; quien se olvida además de las reventadas con longaniza y chipotles, si no lo creen hagan la prueba.
Los españoles inicialmente nos enseñaron a producir pan estilo europeo; por lo regular en la mayor parte del país elaboran este tipo de pan. Antiguamente los bultos de harina pesaban 46 kilos que es el quintal, el cual se divide en 4 arrobas de harina, por tal motivo del quintal se deriva el pan quintalero, que es la medida que continúan usando en algunos barrios; cuando van a producir pan, mencionan voy a hacer una arroba de pan.
Cabe mencionar que a principios de la colonia, el monopolio de los amasijos y panaderías, se encontraba en manos de los españoles, y cosa rara actualmente continúan. Solamente del pan del barrio nunca pudieron controlar su producción en Izúcar, pero si controlaban el pulque, materia prima para confeccionar algunos tipos de pan.
En Izúcar recientemente han aumentado las panaderías del pan tipo europeo, inclusive han inaugurado en Izúcar panaderías famosas de la capital del estado. Pero nunca pudieron igualar el sabor del pan de Izucar, pero en cambio han aumentado las panaderías del pan del barrio; actualmente se puede adquirir y degustar fácilmente en los barrios o en los diferentes mercados de la ciudad, durante todo el año.
FINALMENTE EL TRADICIONAL PAN DE MUERTO DE IZÙCAR.
Casi por lo regular en la temporada de Todos Santos en Izúcar, la mayoría de personas de los barrios, elaboran el pan para sus ofrendas, pero tendrá varios años que lo fabrican también para su venta, en los barrios y en los diferentes mercados de la ciudad.
Anteriormente solamente en temporada podía un comer pan de muerto, pero últimamente de ves en cuando se consigue de este pan en los diferentes mercados de la ciudad, en especial las “hojaldras” y el pan “cargado”.
Ya en la temporada de Todos Santos, ya es tradición en Izúcar que en la mayoría de las calles del centro de la ciudad colocan puestos para vender al publico, frutas, cera, copal, flores, dulces de alfeñique, y la gran variedad de pan de muerto como: las “hojaldras”, pan “cargado”, los “muertitos” y los famosos, en el estado de Puebla, “rosquetes”, este tipo de pan en algunos estados del país no lo conocen.

Manuel Sánchez Cruz
Cronista e Historiador

viernes, 16 de abril de 2010

LA HISTORIA DE UN CRONISTA






A continuacion compartimos un relato del cronista de Izúcar de Matamoros, Manuel Sánchez Cruz, en donde nos comparte como inició su labor y como ha desarrollado su labor de investigacion:


Desde pequeño siempre me gusto la historia, cuando empecé a ir a la escuela, una de las materias que más me agradaba, era historia. Desde la edad de 7 años, salía de mi casa con mi resortera y mi morral, y me iba a los cerros o al campo, a recoger pirinolas, cabezas, brazos, piernas de monos (ídolos), ya que Izúcar de Matamoros y su región es muy rica en materiales arqueológicos; todo lo guardaba en cajas de cartón y cuando llegaba algún pariente o amigo se los mostraba y en algunos casos los obsequiaba.

Otra mala costumbre según mis parientes, era la de ponerme a platicar con personas ancianas preguntándoles cuando habían nacido y lo que vieron en su época; aún recuerdo claramente cuando me ponía platicar con mi querida bisabuela, Sra. Guadalupe Sánchez Vda. de Cruz, y me contaba que ella nació cuando los franceses llegaron a México, además de todo lo que vio y escucho en su vida.
Recuerdo que cuando éramos pequeños a mis hermanos y a mi padre el Sr. Rafael Cruz Sánchez, nos compró la interesante obra, El TESORO DE LA JUVENTUD, la cual me ponía a leerla, una de las páginas de esta obra que me agradaba bastante, era el porqué de las cosas, después nos compró la obra de HISTORIA UNIVERSAL. Después con el tiempo fui adquiriendo libros sobre Arqueología e Historia, a la fecha cuento con una regular pero interesante biblioteca.

Hace 25 años por acuerdo del Honorable Cabildo del Ayuntamiento, se me nombró Cronista de la Ciudad, lo cual no fue por dedazo si no por los conocimientos que ya había adquirido. Tan pronto como los habitantes de Izúcar se enteraron de mi nombramiento, empezó el peregrinar de estudiantes que llegaban a mi casa diariamente inclusive hasta los domingos, en ayuda de algún dato histórico; en el año de mi nombramiento ya había 22 centros de estudio en Izúcar y de todas las escuelas acudían estudiantes solicitando mi ayuda. Con satisfacción puedo decir que nunca les cobre ni un centavo por mi trabajo.

Inicie mecanografiando datos históricos de Izúcar y poblaciones vecinas, los cuales los fui recopilando, con los cuales empecé hacer cuadernos engargolados con diferentes datos históricos; dichos cuadernos los empecé a llevar primero a la Biblioteca Pública del Ayuntamiento, y posteriormente a las escuelas que tenían biblioteca; todo los gastos de papel, copias y encuadernación de estos cuadernos fueron de mi peculio.
En cierta ocasión un buen amigo me comunicó, que otro “amigo” (Judas) andaba comentando que el nombramiento de cronista me lo dio mi madre, Sra. Profra. Guadalupe Cruz Benítez, cuando fue Directora de la Casa de Cultura del municipio. Este fue uno de los motivos que me impulsó para escribir mi primera obra, IZUCAR Y SUS BARRIOS PREHISPANICOS, el cual me costó algo de trabajo y problemas pero gracias a Dios, actualmente llevo la novena edición de esta obra; recuerdo que cuando salió al público, obsequie varios ejemplares a las bibliotecas y cuando los doné para la Biblioteca del Centro Escolar Lázaro Cárdenas, como fue la entrega en una ceremonia de los lunes, uno de los maestros les pidió a los estudiantes que me aplaudieran y él me daba las gracias por el folleto que done, le iba a contestar que todo documento en el que se recopilan y se imprimen datos históricos auténticos, se le denomina libro, porque cuesta bastante trabajo hacer un buen libro, con todos sus citas bibliográficas para mayor credibilidad.



Después elabore mi segunda obra “IZÚCAR EN SU HISTORIA”, hasta el momento, de todas mis obras este libro es el que me costó más trabajo. Como año y medio tuve una crisis depresiva, y hubo un momento de esa crisis en que por poco no edito el libro. Me lleve aproximadamente como 10 años en hacerlo, gracias a Dios, los Sánchez tenemos ese espíritu de lucha y de no dejarnos vencer por la adversidad, gracias a mi esfuerzo y dedicación y sin la ayuda económica del gobierno, lo saqué al público, actualmente voy en la segunda edición con un tiraje de 1000 ejemplares por edición.



El Presidente Municipal de San Juan Epatlán, C. Salvador Flores Hernández, en el año de 2006, leyó mi libro IZÙCAR EN SU HISTORIA, y le agrado, por tal motivo, me mandó a traer y me preguntó que si le podía hacer un libro sobre la historia de San Juan Epatlán, desde luego le conteste que sí, ya que cuento con la historia de varias poblaciones vecinas, únicamente le fui a pedir permiso a mi gran amigo y compañero de escuela, Maximiliano Castilla Flores, párroco de San Juan Epatlán, para consultar el archivo parroquial, el cual encontré bien ordenado y en perfectas condiciones. Los demás datos los consulté del Archivo General de la Nación.



Con un tiraje de 1000 ejemplares sobre la Historia de San Juan Epatlán, le entregue al mencionado presidente los mil ejemplares, el cual me remuneró por mi trabajo. Este libro me costó menos trabajo que los anteriores, en primer lugar por ser de menos páginas, y en segundo lugar ya contaba con mi computadora, esto me facilitó más el trabajo, por lo cual le entregue a la imprenta un CD con las fotos y otro con el texto.



Mi última obra IZÚCAR Y SUS HACIENDAS, me llevó cuatro años para elaborarlo, todo se me facilitó ya que es de bastante ayuda las maravillas de la computadora, además me ayudaron económicamente con la edición de 1000 ejemplares, por tal motivo su costo es menor, en comparación de otros libros, además tiene 140 buenas fotos, y lo más importante en un libro, en cada una de mis obras tienen las citas bibliográficas para mayor credibilidad.



Le doy gracias a Dios, porque de los tres libros sobre historia de Izúcar, sin ánimos de sentirme importante, me ha comunicado el bibliotecario de cada institución, que mis libros son los más consultados en cada biblioteca, además en algunas, aun conservan los cuadernos engargolados, con datos históricos que hace bastantes años yo los elaboré para ayudar a los estudiantes.

Con la colaboración de mi gran amigo y paisano, el Arqueólogo Raúl Martínez Vázquez, ya estamos trabajando en la elaboración de la próxima obra acerca de la historia del convento dominico de Izúcar, Dios mediante próximamente saldrá al público.

jueves, 28 de enero de 2010

Algunas notas histórico-arquitectónicas sobre el templo parroquial de San Cristóbal Tepeojuma, Puebla[1]

Arqlgo. Raúl Martínez Vázquez


La antigua Tepexuxuma, es hoy día una población cuyas principales actividades económicas son la agricultura y el comercio, sobre todo esto último al ser atravesada la población por la carretera federal 190 o Panamericana. Precisamente muchos de los automovilistas que pasan por el pueblo se detienen en los múltiples puestos que hay a orilla de la carretera a comprar principalmente elotes y caña de azúcar en trocitos, situación que se ha vuelto todo un referente de la población hacia el exterior.

Son pocos los datos que se conocen de los orígenes del asentamiento aunque para la época de dominio azteca de la región se encontraba íntimamente ligada al señorío prehispánico de Teonochtitlan, adyacente a Tepeojuma y cuyo topónimo aparece en los códices Mendocino y la Matricula de Tributos. De acuerdo a la Suma de Visitas[2] Tepexuxuma, contaba con seis barrios o estancias denominadas Xiconcoaque, Chalman, Comallan, Xilotzingo, Quaquilguacan y Copaguacan, constituyendo la separación entre ésta y Teonochtitlan el río que venía de Atrisco (el río Nexapa). No queda claro si ambos asentamientos formaban una sola unidad política o eran señoríos independientes, no obstante que la referida Suma de Visitas menciona que tanto Tepexoxuma como Teonochtitlan tributaban juntos a los mexicas (al igual que el asentamiento de Teucan, el actual Teyuca).

Además se sabe que los naturales de Tepeojuma propusieron al conquistador español Diego de Ordaz, tras acompañarlo al interior del volcán Popocatépetl, hacerlo su señor mediante el matrimonio con una mujer de la nobleza local (Cepeda, 2004:11). A pesar de lo anterior, se conoce que el primer encomendero de Tepeojuma fue Martín de Calahorra y no Ordaz como hubiera sido lo más natural (Gerhard, 2000:165). Por razones desconocidas al parecer Teonochtitlan deja de figurar en los registros históricos para 1548 siendo Tepeojuma la que pasa a ocupar su lugar (Ibídem: 167).

De los edificios religiosos de la antigua Coatlalpan, la actual parroquia de San Cristóbal es uno de los que más ha sufrido modificaciones arquitectónicas, a pesar de lo cual todavía se notan ciertos rasgos que evidencian características peculiares de sus distintas etapas de construcción. En sus respectivos trabajos acerca de arquitectura virreinal religiosa los historiadores norteamericanos George Kubler y Robert Mullen, dedican varias líneas a comentar rasgos de este inmueble, sobre todo en el entendido de que la iglesia fue originalmente de tres naves y se considera como la única que tuvo bóvedas en lugar de techo de madera como en otros casos similares de iglesias de ese tipo (Kubler, 1992: 344); aunque no detalla sobre el caso en cuestión, otro historiador norteamericano, John McAndrew hace notar la necesidad de que un historiador del arte visite el conjunto arquitectónico (McAndrew, 1965:132).

De acuerdo al testimonio de la visita pastoral realizada al pueblo de Tepeojuma en 1926 por el entonces Arzobispo de Puebla, Pedro Vera y Zuria, la iglesia fue construida por los franciscanos y tuvo bóvedas de nervadura, las cuales se cayeron por lo cual fueron remplazadas por techos de madera, estando latente dicha reconstrucción cuando el prelado angelopolitano visitó el pueblo (Vera citado por Kubler, 1992:344); sobre la filiación franciscana del templo tanto Kubler como Mullen coinciden que esto es improbable. Se tiene noticia que el primer antecedente de la presencia evangelizadora en Tepeojuma no corresponde al clero regular sino a un sacerdote secular quien para el año de 1570 se hacia cargo de una parroquia dedicada a Asunción (San Cristóbal) y el cual además otorgaba servicios religiosos a los pueblos de Aguatlan, Epatlan y Teupantlan (Gerhard, 2000:166); las pesquisas del arzobispo Vera y Zuria en los archivos de Tepeojuma dan a conocer que el párroco secular para 1570 se llamaba Gaspar Montaño (Vera citado por Kubler, 1992:344). Antes de pasar a describir de manera sintética el edificio parroquial de Tepeojuma conviene mencionar un hecho relevante sucedido en el conjunto religioso: durante una visita pastoral que realizaba en 1699 al pueblo de Tepexoxoma, el entonces Obispo de la Puebla de los Ángeles, don Manuel Fernández de Santa Cruz, falleció en dicho lugar (Galí,1999: 72).

Ubicado en el lado oriente de la plaza principal, el acceso al atrio almenado de la iglesia es mediante una arcada real de tres vanos (al parecer ésta es de manufactura reciente); en cuanto al templo éste se encuentra orientado en su eje poniente-oriente, con la fachada hacia el oeste. La portada del templo es de cantera labrada y su composición es similar a la portada de la iglesia conventual de Santo Domingo en Izúcar, aunque de menor tamaño; se integra por dos cuerpos, el primero lo constituye el acceso del templo, mediante un arco de medio punto flanqueado por pilastras; el friso que corona el arco se encuentra decorado con triglifos y metopas, destacando en estas últimas elementos en forma de rombos; una cornisa dentada separa este primer cuerpo del segundo, el cual tiene como elemento central la ventana coral de forma rectangular con pilastras a sus lados. La ventana se encuentra flanqueada por dos elementos curvos descendentes, que finalizan en pináculos adosados a la pared; el coronamiento de la ventana es similar en las formas al friso del primer cuerpo pero con los rombos más verticales; sobre el friso hay un frontón triangular roto, que al centro tiene labrados los siguientes motivos: la tiara papal de tres coronas, una cartela con inscripción de forma oval y sobre ésta un casco de soldado con plumas; al lado de la composición antes descrita, sobre el frontón existen unos copones adosados al muro; se debe mencionar que se trató de descifrar lo que dice la inscripción pero en ninguno de los acercamientos fotográficos que se tomaron se pudo leer.

En el paramento donde se ubica la fachada antes descrita es evidente que el remate de la misma fue alguna vez triangular, pues hay una moldura que delimita dicha forma geométrica; a los lados de la fachada hay dos ventanas mas que dan iluminación al interior del recinto, las cuales junto con la forma triangular antes mencionada de alguna manera suman elementos a lo aseverado tanto por Kubler y Mullen, en el sentido de que la iglesia fue originalmente de tres naves. En la actualidad, la planta de la iglesia es en forma de cruz latina, con una cúpula moderna en el crucero; en realidad sabemos poco de cuando se realizaron estas adiciones al templo, por lo cual será necesario indagar al respecto.

Las distintas etapas constructivas de este templo son evidentes en el lado norte del mismo, donde se distingue lo que alguna vez fue uno de los brazos del crucero original, contrafuertes incompletos, vanos tapiados así como notables diferencias en los materiales y el acomodo de los mismos; Mullen hace un detallado análisis de las partes en ruinas del templo, comparando con lo que todavía seguía en pie cuando el conoció la iglesia en 1968, concluyendo que cuando la iglesia tuvo una planta cruciforme esta fue más alta que la nave actual; además el norteamericano observa en la configuración del coro los remanentes de las posibles tres naves y hace una comparación de medidas con el caso de la iglesia de tres naves de Cuilapan, con la cual encuentra similitudes por las proporciones de ambos templos, 4.0 para la iglesia oaxaqueña y 4.1 para Tepeojuma (Mullen, 1975:87-91).

Con la salvedad de hacer una investigación más profunda del caso de Tepeojuma en un futuro cercano, hay algunos puntos en los que no se coincide con Mullen, fundamentalmente en el punto de que la iglesia tuvo al mismo tiempo las tres naves y la planta cruciforme o en que las bóvedas nervadas del santuario que él fotografió durante su visita eran una construcción moderna con el estilo dominico; el asunto de si Tepeojuma fue o no una visita del cercano convento dominico de Izúcar también es otra cuestión discutible sobre todo considerando las características del templo y que Mullen da por hecho lo mencionado por el sacerdote Elías Marcus Olmedo, encargado de Tepeojuma en 1968 cuando el norteamericano lo conoció, acerca de que fue visita de Santo Domingo Izúcar.

Mullen maneja la posibilidad de que el templo de San Cristóbal se haya comenzado a edificarse tan temprano como lo es la década de 1540, pues para dicha década el monasterio de Izúcar ya se encontraba bien establecido y el uso de la planta cruciforme ya podía rastrearse desde 10 años antes (Ibídem, 1975:91); si bien aun falta investigar mas sobre el caso, diferimos de lo anterior pues un proyecto de las dimensiones de San Cristóbal no podría haberse dado antes del convento actual de Izucar cuya construcción comenzó alrededor de 1552, seria poco probable que un templo de visita, de grandes proporciones se empezara a edificar antes que el del convento principal de la antigua región de la Coatlalpan.

De la observación preliminar de la parroquia de San Cristóbal, nos inclinamos a pensar más bien en la presencia de por lo menos tres etapas constructivas, de las cuales la más antigua presumiblemente pudo haber sido la de tres naves; de lo que se observa el muro norte de la nave, llama la atención la existencia de una ventana tapiada, la cual deja ver que era geminada, una particularidad que no existe en ningún otro templo de la zona de Izúcar.

Como hemos venido comentando aún hace falta mayor investigación tanto documental como en el propio templo, por lo cual esperamos este sea un primer paso para una relación fructífera con el párroco, los fiscales y la comunidad, para seguir realizándola; como se ha visto en estas líneas el templo de San Cristóbal ha sido foco de atención de connotados investigadores de la arquitectura virreinal, por lo cual aun hay mucho que decir, de allí la importante responsabilidad de poder conservar este inmueble para las futuras generaciones.

BIBLIOGRAFÍA

& CEPEDA Cárdenas, Gerardo, El Izúcar indígena, Puebla, H. Ayuntamiento de Izúcar de Matamoros-Centro Estatal de Desarrollo Municipal, 2004.

& GALÍ Montserrat, “El patrocinio episcopal en la ciudad de Puebla: el caso del obispo Manuel Fernández de Santa Cruz (1677-1699)” en Actas del III Congreso Internacional del Barroco Americano, Sevilla, Universidad Pablo de Olavide, 2001, pp. 71-90.

& GERHARD, Peter, Geografía Histórica de la Nueva España 1519-1821, México, UNAM, 2000.

& KUBLER, George, Arquitectura Mexicana del siglo XVI, México, FCE, 1983.

& McANDREW, John, The Open-air Churches of the Sixteenth Century México, Cambridge, Harvard University Press, 1965.

& MULLEN, Robert James, Dominican Architecture in 16th Century Oaxaca, Phoenix, Center for Latin American Studies Arizona State University-Friends of Mexican Art, 1975.



[1] El presente trabajo es un extracto preliminar de la investigación que el autor se encuentra realizando sobre la conservación del patrimonio arquitectónico religioso de la región de Izúcar, Puebla; surge por la petición expresa del párroco actual de Tepeojuma y de los fiscales para dar a conocer a la comunidad datos sobre su templo.
[2] La Suma de Visitas es un documento colonial de la primera mitad del siglo XVI, en donde se hace la descripción de varios pueblos de la Nueva España.

domingo, 17 de enero de 2010

Réquiem por una tradición: Francisco Flores y los Árboles de la Vida

En mayo de 2009 recibí la fatídica noticia por parte de mi buen amigo el cronista de Izúcar Manuel Sánchez Cruz, de que el artesano Francisco Flores había fallecido; para quien no lo sepa “don Panchito” era el ultimo eslabón de una larga tradición familiar dedicada a la elaboración de artesanías en barro policromado de Izúcar; y digo el último eslabón por que él mismo comentaba que ninguno de sus descendientes había aprendido del todo a trabajar el barro (sus hijas le ayudaban a pintar sus trabajos).

Varias veces comenté con el cronista Sánchez de lo lamentable que sería cuando don Panchito se nos adelantara en el camino pues con él se acabaría toda una tradición en la elaboración de los famosos Árboles de la Vida y en general de las artesanías de barro policromado, y desgraciadamente sucedió. Aunque el trabajo del señor Flores no era tan difundido como el de la familia Castillo (cuyos integrantes han llevado el trabajo del barro policromado a ser reconocido no sólo en el país sino allende de las fronteras), constituía un estilo más tradicional y que remitía de alguna manera a la plástica prehispánica. Si bien no podría decir que soy un conocedor del arte popular y la artesanía de nuestro país y que en realidad conocí poco al señor Flores, no por ello no dejo de lamentar el suceso, sobre todo bajo el entendido de que la tradición del barro policromado de nuestra ciudad de Izúcar constituye un patrimonio inmaterial que muy pocos izucarenses conocen y por lo mismo no valoran del todo.

No obstante debo decir que fui privilegiado al conocerlo a él y a su trabajo, por lo cual esta pequeña introducción sirve para poner al alcance de los cibernautas que naveguen en la red, una traducción libre hecha por su servidor, de un articulo publicado en el 2003 por el Museo Fowler de Historia Cultural de la Universidad de California en Los Ángeles, en donde los antropólogos Elizabeth Snoody y Luis Fernando Rodríguez, dan cuenta acerca de los artesanos izucarenses dedicados a fabricar los famosos Árboles de la Vida; la obra editorial fue consecuencia de una exposición de arte popular mexicano en dicho museo, el cual cuenta con piezas de Izucar entre sus colecciones.

El articulo en cuestión se encuentra publicado en inglés en una obra mas amplia donde se hace un recorrido por la historia, la tecnología y los artesanos involucrados en la fabricación de este tipo de piezas, reconocidas no solo en México sin en varias partes del extranjero. Yo tuve la oportunidad de consultar el referido libro en la biblioteca personal de mi buen amigo Manuel Sánchez, quien por cierto contribuyó al trabajo de los colegas antropólogos Snoody y Rodríguez, y además fue uno de los más entusiastas promotores del trabajo de don Panchito y en general de las artesanías izucarenses. Como bien dice don Manuel, haciendo referencia a la obra de la universidad estadounidense, allí se comprueba, que Izúcar es la cuna de los Árboles de la Vida.


Si bien en mi opinión hay algunas cosas en las que no estoy de acuerdo del ensayo, no por eso deja de ser relevante ponerlo al alcance de un mayor número de personas, sobre todo de Izúcar; con esto se aprovecha el trabajo que significó traducirlo como parte de los materiales que estoy utilizando en algunas investigaciones personales sobre el patrimonio cultural de nuestra comunidad izucarense; sin embargo debo reconocer que no soy un experto en traducciones y es la primera vez que completo un articulo, por lo cual es una trabajo libre con meros propósitos de divulgación; la traducción se encuentra en PDF y aunque hace referencia a fotos en el libro, es únicamente el texto; espero que disfruten del articulo, que de alguna manera es un sencillo homenaje a don Panchito, quien donde quiera que esté, esperemos siga trabajando el barro.